El PNV mantiene los puentes con el PP, confiado en una solución política en Cataluña

OLATZ BARRIUSO BILBAO

El PNV ha endurecido públicamente su discurso a medida que la crisis en Cataluña se iba agudizando pero sin descuidar la diplomacia 'sotto voce' para ir tendiendo puentes sobre los que pueda fundamentarse un eventual arreglo político del enconado conflicto catalán tras el choque de trenes que se escenificará hoy.

Desde que el pulso de la Generalitat con el Estado empezó a entrar en fase crítica, Sabin Etxea ha modulado su mensaje, hasta entonces moderado y de prudente respeto al proceso independentista. De ahí han pasado a exigir que hoy se pueda votar en la consulta ilegal impulsada por los soberanistas y a criticar duramente al Gobierno central por responder con medidas policiales de cuya legalidad han dudado incluso. No obstante, en paralelo, el PNV y el lehendakari Iñigo Urkullu han realizado gestiones discretas con Mariano Rajoy, con quien ambos mantienen hilo directo, y también con la cúpula del PDeCAT para explorar una posible solución dialogada cuando empiece a remitir el estruendoso fragor de la batalla. Un eventual acuerdo para no cerrar en falso la cuestión catalana que les permitiese mantener su apoyo al Ejecutivo del PP y evitar, de paso, un final abrupto de la legislatura en Madrid que no interesa a nadie.

Tanto el presidente de los nacionalistas vascos, Andoni Ortuzar, que ya se ofreció a ejercer de mediador entre las partes, como el lehendakari Urkullu, que esta semana ha intercambiado mensajes y llamadas telefónicas «en varias ocasiones» con el presidente del Gobierno, han mantenido abiertos los canales de comunicación con La Moncloa. Un esfuerzo que han considerado necesario pese a ser conscientes de que ni su «partido hermano» en Cataluña -la antigua Convergència- ni el Ejecutivo central iban a cambiar el paso antes del 1-O. Pero cosa muy distinta es lo que pueda suceder después.

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