El Rey mantiene ante Colau que su trabajo es «defender la Constitución y el Estatuto»

Felipe VI, junto a Colau y Saénz de Santamaría, visitó ayer el expositor del Ayuntamiento de Barcelona, durante el MWC. :: T. Albir / Efe/
Felipe VI, junto a Colau y Saénz de Santamaría, visitó ayer el expositor del Ayuntamiento de Barcelona, durante el MWC. :: T. Albir / Efe

Felipe VI inaugura el Mobile World Congress en un clima de alta tensión institucional y sin Roger Torrent

CRISTIAN REINO BARCELONA.

«Yo no puedo mediar entre quienes cumplen la ley y quienes no lo hacen. Yo estoy para defender la Constitución y el Estatut», respondió el domingo el Rey a la alcaldesa de Barcelona, que le sugirió que actuase como mediador en la crisis catalana. «Él me dijo que su trabajo y su rol institucional es defender la Constitución y yo le dejé muy claro que eso no se lo cuestiono, que lo daba por hecho, pero que ésta se puede defender de muchas maneras diferentes y que yo creo que con cargas policiales en escuelas con gente pacífica no es la mejor manera», relató ayer Ada Colau.

Felipe VI evitó el domingo, en el discurso que pronunció en Barcelona en la cena de gala de inauguración del Mobile World Congress, toda referencia a la crisis territorial. La tensión se cortaba con cuchillo en su primera visita a Cataluña en los últimos seis meses. Ningún miembro de la Generalitat asistió a la cena en protesta por la situación política, mientras que el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, sí acudió, pero se negó a saludar al Rey y tampoco aplaudió su alocución. El soberanismo quería mostrar su malestar al monarca.

La alcaldesa de la ciudad, Ada Colau, también participó en el boicot de los independentistas al jefe del Estado, ya que no acudió al saludo organizado por la Casa Real, aunque sí pudo departir con el Rey antes de la cena. La propia alcaldesa dio ayer algunos detalles del encuentro. «Fui muy franca. Soy consciente de que el gesto no era menor, pero debe entender que la situación aquí es muy difícil y el discurso del 3 de octubre, después de las cargas (del 1-O) se vivió como una gran falta de empatía», afirmó. «Le dije que no era una cuestión de independentistas, que, en general, en Barcelona y Cataluña lo de las cargas policiales no se entiende», remató.

El soberanismo acusa a Felipe VI de ponerse de parte del Gobierno central en la cuestión catalana y de alentar a través del discurso que pronunció el 3 de octubre al Ejecutivo a aplicar el 155, sin apelar al diálogo ni acordarse de los heridos de las cargas policiales del 1-O. El Rey habló entonces de «situación de extrema gravedad» y afirmó que es «responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional». El independentismo se tomó esas palabras como un ataque.

La tensión institucional del domingo, que se agravó por las manifestaciones, se repitió ayer en el paseo inaugural por el recinto ferial. Como el domingo, los protagonistas fueron los ausentes y cada gesto se miró con lupa. Los comités de defensa de la república, además, convirtieron las protestas en atascos de tráfico.

Torrent ausente

Roger Torrent, en estos momentos la máxima autoridad autonómica de Cataluña ya que no hay gobierno tras su destitución, no acudió a la inauguración. Pero no quedó ahí y protagonizó un gesto de desafío hacia el Gobierno pues a la misma hora recibió en la Cámara catalana al hasta hace una semana cónsul honorario de Finlandia en Barcelona, Albert Ginjaume, tras ser destituito por el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Felipe VI inauguró el salón tecnológico, en su duodécima edición en Barcelona. El jefe del Estado de esa manera ratificó su defensa del Mobile World Congress en Barcelona en pleno debate sobre si la crisis política puede poner en peligro la permanencia del evento en la capital catalana. El monarca llegó al recinto de la Fira de Barcelona, en L'Hospitalet de Llobregat, en un autobús en el que también viajaban la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, y las alcaldesas de Barcelona y L'Hospitalet, Ada Colau y Núria Marín. Todos ellos, junto al ministro Álvaro Nadal y los directivos del congreso mantuvieron una reunión previa a la que no fueron invitados los representantes de la Generalitat. Dos de ellos, en cambio, Pau Villoria, secretario general de Empresa y Conocimiento, y Joaquim Nin, secretario general de la Presidencia, sí estuvieron presentes en la línea de autoridades que recibieron al Rey a las puertas del recinto. Colau evitó el saludo y se mantuvo en un segundo plano.

Dentro del salón, el Rey visitó, entre otros, los pabellones de España y Cataluña. En este último, saludó de nuevo a Villoria y Nin, y también a Joan Romero, director general de Acció, el organismo que promueve la salida al exterior de las empresas. Romero y Villoria saludaron al Rey luciendo los lazos amarillos de apoyo a los líderes soberanistas presos en sus solapas.

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