Maduro expulsa al embajador español en Caracas por «injerencias»

Dastis avanza que la respuesta que dará hoy el Consejo de Ministros tendrá «reciprocidad y proporcionalidad»

ANDER AZPIROZ

madrid. La tensión diplomática entre España y Venezuela se elevó ayer hasta un máximo histórico después de que el Ejecutivo de Nicolás Maduro declarara «persona non grata» al embajador español, Jesús Silva. Esta acción diplomática suele ir acompañada de una orden para abandonar el país en 72 horas, si bien el comunicado emitido por Caracas no fija plazos para la salida de Silva. Venezuela ya retiró el miércoles por incitativa propia a su embajador en Madrid, Mario Isea.

El Ministerio de Exteriores del país latinoamericano justifica la decisión «en virtud de las continuas agresiones y recurrentes actos de injerencia en los asuntos internos por parte del Gobierno español». El régimen bolivariano acusa en concreto a España de «recibir infames instrucciones y someterse a los designios» del presidente norteamericno, Donald Trump, con respecto a Venezuela. En este marco, se achaca al Gobierno de Rajoy «asumir el liderazgo de la conspiración en Europa, con el fin de concertar ataques a la soberanía e independencia del pueblo venezolano con sus socios europeos, a cambio de inconfesables beneficios políticos y económicos».

Caracas se refiere a las sanciones que la UE ha impuesto con el voto a favor de los 28 estados miembros a siete funcionarios venezolanos por violaciones a los derechos humanos y al estado de derecho. Rajoy opinó el miércoles que estas medidas son «sensatas y razonables». El jefe del Ejecutivo añadió que es obligación del Gobierno «ayudar a las personas que están siendo tratadas como están siendo tratadas en Venezuela», país en el que residen 200.000 españoles. El titular de Exteriores, Alfonso Dastis, señaló que el Consejo de Ministros estudiará hoy que respuesta se da a la expulsión. El jefe de la diplomacia sí adelantó que se actuará de forma «reciproca y proporcionada», lo que abre la puerta a que el Gobierno pueda declarar igualmente persona non grata a Mario Isea y ordenar su expulsión.

Los encontronazos entre Madrid y Caracas han sido una constante desde que Hugo Chávez alcanzó el poder en 1999. El rotundo «¿por qué no te callas?» que el Rey Juan Carlos espetó en 2007 al presidente fallecido ha quedado en una mera anécdota comparado con la escalada de tensión que se ha vivido desde la llegada de Maduro. En los últimos años se ha convertido en costumbre que Exteriores cite al embajador venezolano para protestar por los insultos que el mandatario venezolano acostumbra a dedicar a Rajoy. Entre otros muchos ataques, Maduro ha dicho sobre su homólogo español que preside el Gobierno «más corrupto de la historia de España» o que es un «racista» y un «colonialista». No obstante, nunca se había llegado al extremo de expulsar al embajador, último paso antes de la ruptura de las relaciones bilaterales.

La crisis diplomática llega un día después de que Maduro anunciase su intención de presentarse a la reelección en los comicios convocados por la Asamblea Nacional Constituyente, un órgano compuesto solo por diputados bolivarianos y que no reconocen la Unión Europea, Estados Unidos ni la mayoría de países latinoamericanos.

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