La UE, con Macron a la cabeza, cierra filas con Rajoy y exige respeto a la ley y diálogo

Los líderes comunitarios no debatieron la crisis durante su cumbre de Tallín ante la ausencia del presidente español

ADOLFO LORENTE TALLÍN

Ni estaba en la agenda oficial de la cumbre de Tallín ni lo estuvo tampoco en la oficiosa. Un comentario, una apreciación, algún apunte... ¿Algo? A puerta cerrada, nada, ni palabra. ¿Y Cataluña? «No hemos discutido esta cuestión», subrayó el presidente del presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker. ¿Y Cataluña? «Nada de nada», replicó Antonio Tajani. ¿Y Cataluña? «Al no estar Mariano Rajoy, el tema no se ha abordado, la UE tiene otras prioridades», zanjó en declaraciones a este periódico un alto cargo comunitario.

Pero que los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea no hablasen en privado del tema no significa que rehuyesen las preguntas de los periodistas (todas españolas, ninguna extranjera). Y aquí, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, el nuevo gran líder comunitario, volvió a mostrar un rotundo respaldo al Gobierno español: «Tengo un principio extremadamente simple y es que entre los Estados miembros no tenemos lecciones que darnos. Siempre he dicho que mi único interlocutor es España y Mariano Rajoy. Sé que gestiona de la mejor manera posible los asuntos domésticos españoles y sobre estos no tengo comentarios ni consejos que darle. Confío en su determinación para defender los intereses de toda España». Touché.

En el club, el relato catalán lo marca Madrid y todos sus socios han decidido seguirlo a rajatabla respetando ese principio político del 'uno para todos y todos para uno' sobre el que también se sustenta la OTAN, el otro gran club radicado en Bruselas.

La de Macron fue la gran declaración que estaba esperando Moncloa y que no llegó hasta pasadas las siete de la tarde. Por la mañana, sí se posicionaron media docena de líderes, pero aún quedaban los grandes, los de verdad. Tusk, Juncker, Merkel, Macron... Entre bambalinas se podía ver al secretario de Estado para la UE, Jorge Toledo, ir y venir protagonizando corrillos con colegas y prensa internacional. No soltaba el móvil en ningún momento. Miraba, escribía... Sólo hizo declaraciones oficiales para reiterar que «no va a haber referéndum y que cuando se restablezca la legalidad, habrá diálogo».

¿Y por qué Toledo? Porque Rajoy decidió no acudir a la cita. Ni a la cena del viernes ni a la cumbre de ayer. Para muchos, un grave error político por haber perdido la oportunidad de hacerse la foto con el sanedrín del club a sólo 48 horas del referéndum. «No hace falta, el apoyo es unánime y muy claro. Quería quedarse en Madrid en un momento tan difícil», insistían fuentes gubernamentales.

Pese a su sonada ausencia, la flor comunitaria de Rajoy demostró que sigue en plena forma gracias a Macron, que aunque no dijo nada que no haya dicho, el día, el 'timing', era clave. La que no habló fue la gran jefa, Angela Merkel. No porque no quisiera -ha trasladado su apoyo a Rajoy en varias ocasiones-, sino porque su comparecencia estuvo acotada a medios de su país y sin preguntas.

La palabra Cataluña también llegó a la conferencia de prensa que protagonizaron Juncker y el presidente del Consejo, Donald Tusk. Éste eludió contestar y cedió el testigo al presidente de la Comisión, que volvió a reiterar lo ya dicho en las últimas semanas: respeto a la Constitución y quien se independiza, queda automáticamente fuera de la UE. «Estamos muy comprometidos con el respeto al Estado de derecho, el Tribunal Constitucional ha dictado una sentencia y el Parlamento español ha tomado una decisión. Ahí nos quedamos», zanjó tras recordar que la doctrina de la Comisión sigue siendo la misma desde 2004.

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