Llarena planea llevar el caso Puigdemont a la Justicia europea

El expresidente Carles
Puigdemont, abandona
ayer sonriente la cárcel 
alemana de Neumünster.
:: Carsten Rehder/ afp/
El expresidente Carles Puigdemont, abandona ayer sonriente la cárcel alemana de Neumünster. :: Carsten Rehder/ afp

La Fiscalía considera que el tribunal alemán se ha excedido y estudia otra cuestión prejudicial ante el TJUE, que suspendería la tramitación de la OEDE

MATEO BALÍN MADRID.

Después de unas primeras horas de perplejidad por la decisión del tribunal alemán, la justicia española ha pasado a la acción. «Esto aún no ha acabado», dijeron fuentes jurídicas a primera hora de la mañana sin aportar más detalles. Poco después se descubrió el significado de estas palabras. El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena no se va a quedar de brazos cruzados y ya estudia el próximo paso a dar. La decisión del Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein de admitir de forma parcial la euroorden contra Carles Puigdemont, que supuso su libertad bajo fianza de 75.000 euros y la retirada del delito de rebelión por no ser coincidente con el de alta traición en el código penal germano, cayó como un jarro de agua fría en el Tribunal Supremo. Pero con la luz del día todo comenzó a verse distinto y Pablo Llarena anunció que se está estudiando la posibilidad de acudir al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

El motivo, según confirmaron fuentes del Alto Tribunal, es la presentación de una cuestión prejudicial ante la corte con sede en Luxemburgo, cuyo cometido será aclarar o clarificar la interpretación que ha hecho el tribunal del land sobre el mecanismo de entrega. La admisión de esta demanda, en caso de que se ejecute, tendrá efectos suspensivos sobre la tramitación de la OEDE contra Carles Puigdemont. Sin embargo, una resolución del TJUE no tendrá efectos ejecutivos o vinculantes sobre el fondo de la euroorden, aunque lo lógico es que el tribunal de Schleswig-Holstein o instancias superiores alemanas lo tengan en cuenta, sostienen fuentes jurídicas consultadas.

La razón que ha motivado este movimiento de Llarena, instructor de la causa del 'procés', es que la resolución sobre Puigdemont pone en entredicho todo el sistema de la OEDE y su regulación, basada en la confianza entre los países miembros. Es decir, consideran que el tribunal del land se ha excedido en la interpretación del fondo de la violencia para llegar a la conclusión de que la rebelión que estima Llarena no se asemeja a la de alta traición germana.

La Fiscalía alemana no recurrirá el fallo a una instancia superior al carecer «de margen legal»

En suma, de dar este paso en los próximos días -incluso horas- en Luxemburgo el juez del Tribunal Supremo quiere aclarar si la aplicación que se ha hecho vulnera el derecho comunitario, puesto que el espíritu de la OEDE «es muy claro».

A la estrategia de Llarena también se suma la Fiscalía General del Estado, que remitió un comunicado en el que asegura «que la decisión decretada por el Tribunal Regional Superior de Schleswig-Holstein afecta exclusivamente a la medida cautelar adoptada respecto a Puigdemont (libertad bajo fianza), pero no es una medida definitiva, en el sentido que no entra a prejuzgar el fondo del asunto relativo a la entrega del mismo».

Y recuerda que la decisión marco de la OEDE señala que las autoridades centrales en la ejecución de una orden de detención europea, en este caso el órgano judicial alemán, «debe limitarse a un apoyo práctico y administrativo». Es decir, solo supeditada al requisito de que los hechos que justifiquen la emisión de la orden sean constitutivos de un delito respecto del Derecho del Estado miembro de ejecución, con independencia de los elementos constitutivos o la calificación del mismo». En cualquier caso, la Fiscalía General también estudiará, dijo, la eventual posibilidad de ejercitar las acciones pertinentes para la protección y defensa del orden jurídico europeo, todo en ello en línea con la posible decisión de Llarena de acudir al TJUE.

Otras opciones

De lo que no parece partidario el magistrado del Tribunal Supremo es de retirar la OEDE, como ya hizo con anterioridad cuando Puigdemont fijo su residencia en Bélgica. Si volviera a suceder, el expresidente de la Generalitat podría moverse con libertad por Europa, a excepción de España, donde la orden de detención siempre ha estado vigente. Ahora bien, de retirar la euroorden y volver a activarla, cabría la posibilidad de que fuera detenido en otro país y en ese caso sí extraditado a España con posibilidades de que Puigdemont sea juzgado por un delito de rebelión, penado con entre 15 y 25 años de cárcel. Si el expresidente de la Generalitat fuera entregado ahora por Alemania a la Justicia española sólo podría ser juzgado por malversación, cuya pena máxima de cárcel son ocho años.

También cabría la posibilidad de que Llarena -sobre todo si no acude a la Justicia europea- dictara otro auto de procesamiento diferente, que contemple delitos como los que la juez Carmen Lamela, de la Audiencia Nacional, le ha imputado a el exmayor de los Mossos Josep Lluìs Trapero: sedición y desobediencia. La decisión, sin duda, alargaría el proceso puesto que se debería dictar una nueva euroorden y el proceso judicial en Alemania tendría que repetirse.

A falta de una decisión final de Llarena, lo que ya es definitivo es que la Fiscalía General de Schleswig-Holstein no recurrirá a una instancia superior el fallo del tribunal del land. La portavoz de la Fiscalía, la fiscal Wiebke Hoffelner, explicó que «no existe margen legal» para recurrir la resolución de un tribunal que no atendió su petición de mantener en prisión a Carles Puigdemont y tramitar su extradición por los dos delitos por los que le reclama España: rebelión y malversación de fondos públicos.

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