La lista unitaria del independentismo se aleja por las exigencias de Esquerra

Artur Mas, junto a los coordinadores generales del PDeCAT, David Bonvehí y Marta Pascal en la reunión de ayer del partido. :: marta pérez / efe/
Artur Mas, junto a los coordinadores generales del PDeCAT, David Bonvehí y Marta Pascal en la reunión de ayer del partido. :: marta pérez / efe

Los republicanos no descartan nada pero su apuesta es tres candidaturas separadas que compartan puntos del programa electoral

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El tiempo apremia, hoy se acaba el plazo para la presentación de coaliciones electorales, y los partidos secesionistas no acaban de cerrar un acuerdo para concurrir juntos en una lista a las elecciones autonómicas del 21-D.

La propuesta de ir unidos la puso sobre la mesa el PDeCAT la semana pasada, pero no acaba de convencer a Esquerra Republicana de Catalunya, que considera que el independentismo sumará más votos si se presentan tres candidaturas distintas cada una por su cuenta. Esquerra quiere además ganar y confirmar en las urnas el peso hegemónico dentro del soberanismo que le conceden las encuestas y que no se visualizaría en una lista unitaria que pudiera liderar el expresidente Carles Puigdemont. Hay que ir «a saco» a por la victoria, afirmaban ayer fuentes de la dirección republicana.

Aun así, todo está abierto hasta el último momento ya que si algo ha caracterizado a la política catalana estos últimos años de proceso soberanista son los cambios de guión imprevistos. Baste con recordar que hace dos semanas parecía que Puigdemont convocaría elecciones y al final hubo proclamación de la república independiente.

En este contexto, Esquerra reunió a su ejecutiva e insistió en la idea que el sábado puso sobre la mesa su consejo nacional. Sin descartar ningún escenario, ni siquiera el acuerdo de «máximos», la formación de Junqueras solo entrará en una lista conjunta si todos los partidos secesionistas, además del sector de Podemos que puede llevarse Albano Dante Fachín, deciden concurrir juntos. Esquerra rechaza una lista solo con el PDeCAT, junto con otros grupos minoritarios e independientes, pero dejando fuera a la CUP, en lo que sería una nueva versión de Junts pel Sí, pues teme que una parte de su voto pudiera escaparse hacia la formación anticapitalista, como cree que ocurrió en las elecciones del 27 de septiembre de 2015.

Por ello, los republicanos redoblaron su presión sobre los anticapitalistas, sobre los depositaron toda la responsabilidad de que fructifique o no la lista unitaria. Conscientes además de que hay sectores en la CUP, como la corriente Poble Lliure, que es la más nacionalista, que son partidarios de la lista única para tratar de consolidar la independencia declarada el 27 de octubre en el Parlament.

Mientas Esquerra presionaba a la CUP, el PDeCAT hacía lo propio con Esquerra. Una estrategia a tres bandas que busca cargar en el adversario las culpas de que no haya entendimiento en un momento en el que todos coinciden que es de emergencia nacional, pero que no lo deben de considerar tanto si no son capaces de ponerse de acuerdo.

La CUP difícilmente confirmará en las próximas horas si está dispuesta a unir sus fuerzas al PDeCAT y ERC (lo decidirá fuera de plazo el fin de semana), por lo que la lista unitaria se complica y se aleja cada vez más de la contienda del 21-D. El independentismo desperdiciaría de esta forma una oportunidad de oro para convertir los comicios en plebiscitarios a favor de la república catalana y contra la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

Objetivos compartidos

«Buscaremos la mejor solución para el país y, tanto si hay un bloque único como si hay tres, estaremos coordinados y con objetivos compartidos, lo que nos permitirá defender cada uno de nuestros respectivos espacios políticos y también atraer 'espacios bisagra'», afirmó ayer el portavoz de Esquerra, Sergi Sabrià.

La apuesta de los republicanos es que cada una de las formaciones del secesionismo (ERC, PDeCAT y la CUP) lidere un bloque por separado, pero coordinados y compartiendo puntos comunes del programa, que serían defensa de las instituciones catalanas, de la democracia, contra el 155 y a favor de la amnistía de los políticos presos. «El reto es llenar las urnas de votos», según Esquerra.

Los republicanos presionan a la CUP, pero en el fondo también hay una pugna en el independentismo por ver qué fuerza es la que lleva la pauta a partir de ahora. Hasta la fecha es el PDeCAT porque ostentaba la presidencia de la Generalitat. Pero ahora el equilibrio de fuerzas se ha alterado.

Esquerra es la formación que lidera de largo las encuestas (en algunos casos doblando a sus socios convergentes) y la que pide un cambio en el trono del independentismo. De tal manera que si el PDeCAT propuso a Carles Puigdemont para que lidere la hipotética lista unitaria, Esquerra puso ayer sobre la mesa a Oriol Junqueras, encarcelado en Madrid junto a siete exconsejeros, como número uno de la candidatura republicana.

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