El líder del PSOE se rodea de una ejecutiva antimotines

Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero charlan, ayer, durante el 39 Congreso Federal del PSOE. :: óscar del pozo
Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero charlan, ayer, durante el 39 Congreso Federal del PSOE. :: óscar del pozo

La nueva dirección del partido liquida la etapa de la tutela de los barones territoriales

RAMÓN GORRIARÁN

madrid. Pedro Sánchez se ha rodeado de una comisión ejecutiva antimotines que no va a protagonizar una revuelta como la que organizaron 17 integrantes de la anterior dirección que culminó con su dimisión. No son dirigentes de relumbrón, muchos son desconocidos, pero todos, según Sánchez, garantizan «confianza y eficacia». El líder del PSOE comunicó ayer a los secretarios generales de las 17 federaciones la composición de su equipo y nadie rechistó.

Son una treintena de 'sanchistas' pata negra, salvo Patxi López, que forman un equipo muy distinto al que resultó elegido en el congreso federal de 2014. En aquella ocasión, los barones, sobre todo Susana Díaz, hicieron valer su peso y colocaron en la ejecutiva sus emisarios para marcar al secretario general. Ahora, todo ha sido distinto. «La etapa de los barones es un paréntesis en la historia del PSOE que se cierra hoy (por ayer)», sentenció el futuro portavoz de la ejecutiva y alcalde de Valladolid, Óscar Puente.

Sánchez escarmentó y solo ha reclutado gente de su confianza, aunque su perfil político sea menor. Ha contado con menos de una decena de nombres de su anterior etapa: Adriana Lastra, Patxi López, Susana Sumelzo, María Luisa Carcedo, Carmen Montón, Iratxe García, Luisa Faneca e Iban García del Blanco, seguirán en la dirección. Ningún barón tendrá silla en la ejecutiva, algo que no ocurría desde los años noventa.

El único líder territorial con cargo orgánico será el extremeño Guillermo Fernández Vara que presidirá el Comité de Política Federal, el foro que reúne a los secretarios regionales y que hasta ahora presidía Susana Díaz.

Comité Federal

Un cambio a fondo en los usos y costumbre del PSOE que, sin embargo, no se tradujo en convulsión alguna en el 39 Congreso Federal. En otras épocas hubiera sido un pandemónium, pero la inapelable victoria en las primarias y la retirada a sus cuarteles de invierno de los derrotados hicieron que todo fuera un mar de aceite cuando había motivos más que sobrados para el incendio. Cosas del nuevo PSOE.

En el equipo de Sánchez dicen que la integración entre familias socialistas se producirá en el Comité Federal, un tercio de sus cerca de 300 miembros se eligen en el congreso, pero los 'susanistas' no las tienen todas consigo en vista de lo ocurrido con la ejecutiva, en la que no hay ni un solo afín a la presidenta de la Junta de Andalucía.

El Comité Federal, máximo órgano de dirección del partido entre congresos, no será además lo que era porque va a perder algunas competencias en favor del voto directo de la militancia en decisiones como los pactos postelectorales o el voto en la investidura cuando el candidato sea de otro partido. Sánchez tampoco olvida que la votación el 1 de octubre en ese comité sobre la celebración de un congreso extraordinario fue el detonante de su renuncia al quedarse en minoría.

El reelegido líder socialista ha aprendido del pasado y se ha asegurado el control sobre todos los órganos de dirección del partido. No está dispuesto a que la historia se repita.

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