Lavapiés se rebela por la muerte de Mame

Cientos de personas se manifestaron ayer en Lavapiés en homenaje a Mame Mbaye, el 'mantero' fallecido el jueves de un infarto. :: efe/
Cientos de personas se manifestaron ayer en Lavapiés en homenaje a Mame Mbaye, el 'mantero' fallecido el jueves de un infarto. :: efe

El grupo del fallecido salió corriendo de la Puerta del Sol de Madrid tras una intervención policial y sufrió un infarto cuando volvía caminando a casa Cientos de personas piden «justicia» por el deceso de un vendedor ambulante senegalés que provocó graves disturbios

MATEO BALÍN MADRID.

Mame Mbaye Ndiaye, de 35 años, emprendió el 'sueño europeo' desde un pequeño pueblo del centro de Senegal en 2004. Dejó atrás a toda su familia y tras cruzar Mauritania y Argelia llegó al campamento marroquí del monte Gurugú, refugio habitual de los inmigrantes que intentan entrar de manera irregular a Melilla. Este corpulento hombre «repleto de bondad», según recordaban ayer sus amigos, tuvo suerte y a la tercera logró saltar la valla. Con lo puesto, llegó a Madrid, al barrio de Lavapiés, en busca del paraguas afectivo de su comunidad.

Pronto se dedicó a lo único que le permitiría llevar una vida digna y dar de comer a sus allegados en su país de origen: la venta ambulante. Bolsos y perfumes desplegados en sus mantas en la Puerta de Sol de Madrid. Una actividad de riesgo por las carreras diarias con la Policía Local, las caídas y la sensación permanente de ser detenido. Así pasó catorce años y pese a tener la hoja de antecedentes penales inmaculada, le denegaron en tres ocasiones el permiso de residencia, cerrándole las puertas al mercado laboral y a prosperar.

Estigmatizado como tantos otros, Mame era una persona muy querida en el barrio multicultural de Lavapiés por sus servicios a la comunidad. Ayudaba en la mezquita, en la asociación senegalesa a los más vulnerables, se enfrentaba a los preferían el dinero fácil de la droga. «Era buena gente de verdad, de lo contrario no yo no hubiera pedido permiso a mi jefe para estar aquí manifestándome por su muerte», afirmaba ayer Ibra, un amigo senegalés que trabaja en la recepción de un hostal en Huertas, habla tres idiomas y tiene los papeles en regla tras doce años en España.

La comunidad senegalesa señala a los «antisistema» por los destrozos a mobiliario y comercios

Eran alrededor de las 18 horas de la tarde del jueves. Tras la confusión inicial y el intento de reanimarle durante 45 minutos por parte dos policías locales que patrullaban la zona, los servicios de emergencias certificaron la muerte de Mame. Posteriormente, y a raíz de una concentración improvisada, comenzaron graves altercados en la calle Mesón de Paredes y en la plaza Nelson Mandela. Los disturbios se extendieron a otras calles adyacentes y a la Plaza de Lavapiés, a unos 200 metros. Inmobiliario destrozado, adoquines arrancados, cristales de comercios rotos, contenedores y varias motos quemadas, tres sucursales bancarias afectadas (en una se llevaron varios televisores) y vehículos de la Policía y de los bomberos apedreados.

«Somos personas dignas»

Los disturbios se extendieron hasta la madrugada y hubo seis detenidos, todos ellos ciudadanos españoles y uno de ellos menor. Mientras que la cifra de heridos leves se elevó a 20 personas, 16 policías y cuatro viandantes, de los que cinco tuvieron que ser traslados al hospital, según Samur-Protección Civil.

«Hay grupos antisistema en el barrio que han aprovechado la muerte de Mame para provocar incidentes, y los que pagamos somos nosotros. Solo queremos denunciar que nuestro amigo murió por el acoso diario policial a los manteros. No somos delincuentes, sino personas con dignidad que quieren vivir en paz y comer», señalaba ayer Papson, otro joven conocido del fallecido.

La mañana del viernes amaneció con las huellas latentes de los altercados. A las 9:30 hubo una concentración en la plaza Nelson Mandela y a las 12:30 la llegada del cónsul de Senegal calentó de nuevo los ánimos de sus conciudadanos. Mouctar Belal se tuvo que refugiar en un local cercano tras ser increpado y zarandeado, y los antidisturbios de la Policía Nacional tuvieron que protegerle para evitar males mayores.

A las 18 horas, en la misma plaza, se concentraron cientos de personas para recordar a Mame. Entre gritos de «justicia», «ningún ser humano es ilegal», «todos somos Mame» e insultos a la Policía, los asistentes recorrieron las calles principales de Lavapiés. Hubo momentos de tensión en la plaza principal, pero los propios senegaleses calmaron los ánimos. Al cierre de esta crónica los manifestantes seguían concentrados en Lavapiés entre fuertes medidas de seguridad en todo el barrio.

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