El PP se lanza a recuperar sus banderas tradicionales para plantar cara a Rivera

La fundación de Aznar concluye que el éxito de Ciudadanos se debe a que ha sabido hacerse con las señas de identidad del centroderecha

NURIA VEGA

madrid. En el diagnóstico sobre el retroceso electoral del PP es recurrente que algunos sectores del partido apunten a la pérdida de las señas de identidad clásicas en favor de una manera de hacer política más tecnocrática y menos ideologizada. Ese es un terreno en el que los populares creen poder trabajar ahora que aún queda año y medio para las elecciones autonómicas y municipales de 2019. Fuentes de la dirección nacional defienden la necesidad de recuperar algunas de las banderas tradicionales para cercar el terreno de la formación frente al avance de Ciudadanos. «Definir nuestras causas y abordarlas desde un punto de vista más actual», resumen fuentes conservadoras.

La decisión coincide en el tiempo con un nuevo editorial de la fundación que preside José María Aznar. Desde FAES se atribuyó ayer la pérdida de votos de PP y PSOE al abandono de aquellos principios que les caracterizaron. A haber dejado de «ser» lo que eran. «No han sido -señala el documento- ni la juventud ni la frescura lo que ha permitido a los partidos emergentes hacerse un hueco en el Parlamento».

La organización del expresidente del Gobierno volvió a señalar, de hecho, el acierto de Ciudadanos al apropiarse del «lenguaje y la agenda clásicos del centro derecha» para conectar «masivamente con un electorado que en absoluto se dio por aludido ante la propuesta de una 'zigzagueante' agenda 'chic'».

En el PP hace tiempo que tratan de obviar los análisis de FAES, que golpean con dureza las entrañas del partido. Pero, en este caso, comparten que, sin «retroceder 20 años», sí conviene dejar claros los valores de la formación y adelantarse a Albert Rivera con propuestas concretas que lleguen a los votantes.

Pasar página

Para el PP resulta vital superar los dos asuntos que copan el debate público: Cataluña y la corrupción. La crisis territorial ha supuesto un factor de desgaste para el Gobierno y un impulso para Ciudadanos. Pero, además, el juicio del 'caso Gürtel' y la instrucción de otras causas amenazan con mermar las opciones de crecimiento de los populares.

En este escenario, la cúpula del PP se ha puesto manos a la obra y ha adelantado las fechas de las convenciones sectoriales que se convocarán para su «rearme programático». El sábado, los populares estrenan calendario con un cónclave sobre educación en Santiago de Compostela. El 17 de febrero se reunirán para hablar de autónomos y el 24, para trabajar en la conciliación familiar.

Antes, el 10 de febrero, abrirán el debate sobre la seguridad y la libertad. Este ha sido uno de los pilares históricos del PP, que ya ha detectado movimientos en la opinión pública tras la detención del asesino confeso de Diana Quer. En la formación conservadora han aprovechado la ola de indignación para poner a salvo de la oposición la figura de la prisión permanente revisable.

Los populares sostienen que esta reforma del Código Penal, aprobada solo con sus votos, les reconcilió con su electorado y no quieren renunciar a dar la batalla. Además, creen que la abstención de Ciudadanos le ayuda a denunciar su «ambigüedad».

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