JxCat reactiva la candidatura de Sànchez sin descartar al expresidente

Los independentistas asumen una nueva investidura fallida mientras buscan un candidato definitivo

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El independentismo dio ayer un nuevo paso en falso hacia la investidura. Cuando algunas pantallas ya parecían superadas por inviables, JxCat insistió en proponer de nuevo a Jordi Sànchez como candidato a la presidencia de la Generalitat, pero al mismo tiempo advirtió de que no renuncia al objetivo de que el ahora liberado Carles Puigdemont pueda ser reelegido a lo largo de la legislatura.

El pleno de investidura del expresidente de la ANC fue suspendido por el presidente de la Cámara catalana, Roger Torrent, después de que el juez del Supremo Pablo Llarena denegara la libertad provisional del candidato, en prisión desde octubre y procesado por los delitos de rebelión y malversación. Sànchez, que fue como número 2 de la lista de JxCat en las pasadas elecciones del 21-D, fue el plan B soberanista, tras el fracaso de la candidatura de Carles Puigdemont, cuya investidura fue anulada también por el propio Torrent, acatando una resolución del Constitucional que impedía su elección si no estaba presente en la Cámara catalana. El movimiento de Torrent encendió los ánimos en el independentismo y desde entonces el presidente del Parlamento lleva consigo la etiqueta de blando entre el secesionismo. Tras Sànchez, JxCat propuso a Jordi Turull, también en prisión, que fracasó por el veto de la CUP.

JxCat y ERC llevan semanas negociando el candidato definitivo, pero no acaban de dar con un nombre de consenso. Suenan Elsa Artadi, Marc Solsona (que ayer no quiso aclarar si está en la pelea), Ferran Mascarell o Marta Madrenas. Mientras se ponen de acuerdo, con el plazo inamovible del 22 de mayo, JxCat insiste en el bloqueo para mantener la vía rupturista y para tratar de presionar al Estado. Los secesionistas han decidido retroceder varias casillas en el tablero, pues creen que en el caso de Sànchez se dan circunstancias nuevas que podrían llevar a Llarena a cambiar su posición. Junts per Catalunya y Puigdemont se aferran a una reciente resolución del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, que concluyó que España debe garantizar al diputado Jordi Sànchez el ejercicio en plenitud de sus derechos políticos, incluido el de poder someterse a la investidura.

Puigdemont envió una carta a su grupo parlamentario de JxCat para proponer a Sànchez como candidato. Tras su misiva, Jordi Turull, que aún tenía la segunda ronda de investidura pendiente, renunció también por carta como aspirante. Y Sànchez, el tercero en discordia, aceptó el reto por vía epistolar.

Aprovechar la oportunidad

El expresidente instó a los suyos a aprovechar la oportunidad. No porque el independentismo crea que Llarena permitirá en esta ocasión la puesta en libertad de Sànchez para asistir al pleno, sino porque entiende que es una nueva ocasión para presentar a España como un Estado «dictatorial». Incluso si Llarena diera luz verde a Sànchez para asistir al Parlamento, su elección sería muy breve, pues se da casi por hecho que será inhabilitado en cuanto se celebre el juicio o incluso antes.

JxCat, en cualquier caso, ve que la resolución de la ONU ofrece un cierto «recorrido» a su movimiento en la «partida de ajedrez» y entiende además que le ayuda para seguir «internacionalizando» la causa secesionista. El exalcalde de Girona insiste en el desafío, a pesar de que fuentes de ERC se tomaron la operación de sus socios con desdén e incredulidad. Y de hecho, evitaron manifestaciones públicas, lo que ya es de por sí significativo. Pere Aragonés, el nuevo hombre fuerte de los republicanos, recordó el martes que no sirve de nada investir a un presidente para «una tarde». Se refería a los planes de los neoconvergentes con Sànchez y también con Puigdemont. Eduard Pujol, portavoz de los junteros, reiteró ayer el propósito: «Hacer república e investir a Puigdemont esta legislatura».

Pero ello no es óbice para los independentistas sigan en la búsqueda de un candidato que pueda ganar una votación de investidura y garantice un gobierno efectivo, que es lo que reclaman en Esquerra y en el PDeCAT. Su objetivo es llegar al día de Sant Jordi, el 23 de abril, con los deberes hechos.

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