JxCat y ERC presionan a Llarena para que permita la investidura de Sánchez

Sànchez, en una imagen tras su comparecencia ante la juez Lamela en octubre de 2017. :: j. soriano / afp/
Sànchez, en una imagen tras su comparecencia ante la juez Lamela en octubre de 2017. :: j. soriano / afp

Elsa Artadi afirma que la elección en segunda ronda del expresidente de la ANC está asegurada

CRISTIAN REINO

barcelona. La decisión de la justicia alemana ha acelerado la investidura catalana. El presidente del Parlament, Roger Torrent, inició ayer una nueva ronda de consultas con los grupos parlamentarios, la cuarta de la legislatura, y hoy propondrá de nuevo a Jordi Sànchez como candidato a la presidencia de la Generalitat.

Como en el caso de Jordi Turull, Torrent hizo una ronda exprés y telefónica. El presidente de la cámara autonómica ya suspendió hace un mes el pleno de investidura de Sànchez, después de que el juez del Supremo, Pablo Llarena, denegara la autorización al ex de la ANC para asistir a la Cámara catalana. El independentismo vuelve a estar en manos de Llarena, que deberá pronunciarse de nuevo sobre la petición de libertad para el número 2 de JxCat.

Los independentistas cargan toda la presión sobre el magistrado del Supremo, que el jueves recibió un fuerte varapalo del Tribunal alemán, que dejó en libertad a Puigdemont y descartó el delito de rebelión. En la primera ocasión, Llarena basó su decisión en el riesgo de reiteración delictiva. Los secesionistas incorporan esta vez como novedad una resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU que ha instado a España a «tomar todas las medidas necesarias para garantizar que Jordi Sànchez puede ejercer sus derechos políticos», incluido el de ser investido. JxCat y ERC no confían demasiado en el juez, pero sí les servirá para cargarse de razones en la denuncia contra el sistema judicial español que han emprendido, no solo en la ONU, sino también en el Tribunal de Estrasburgo.

Los soberanistas podrían ganar la investidura si Puigdemont delega su voto y Comín deja el acta Cada vez más sectores del independentismo piden la reelección del expresidente catalán

JxCat apuesta por la carta de Sànchez, pero la que le gustaría poner sobre la mesa es la de Puigdemont. «Siempre es nuestro candidato», afirmó la portavoz neoconvergente, Elsa Artadi. Mientras está en Alemania a la espera de que se resuelva su extradición no podría ser investido y si no lo ha sido antes es porque no ha querido regresar a España para no ser detenido, ya que el Constitucional dejó claro que no puede hacerse una elección a distancia.

Pero si finalmente es entregado a España por malversación, tendrá vía libre para volver a postularse como candidato. Su elección sería temporal, pues podría ser inhabilitado por la sentencia judicial. Aunque si los jueces alemanes tardan más allá del 22 de mayo para resolver la extradición, Puigdemont puede encontrarse con otro inquilino en el Palau de la Generalitat.

Si Llarena da la sorpresa y permite a Sànchez presentarse al pleno, que podría convocarse para la semana que viene, JxCat afirmó que tiene «atada» la investidura. Elsa Artadi dijo que existe un pacto a tres bandas con ERC y la CUP. Los anticapitalistas lo negaron, pero al mismo tiempo anunciaron que se abstendrán en la votación.

Delegar el voto

JxCat y ERC creen que pueden salirles las cuentas. En primera ronda no, porque necesitarían la mayoría absoluta (68 escaños), pero en segunda, sí, pues en este caso solo precisarían de 66 votos favorables, uno más de los que suma la oposición. Ambas formaciones completan 66 diputados. Si consiguen que Puigdemont pueda volver a delegar su voto (como hizo el jueves) y Toni Comín renuncia a su acta, Sànchez saldría investido en segunda vuelta. Los constitucionalistas, no obstante, podrían impugnar la delegación de voto del expresidente, por lo que no sería segura la victoria secesionista. Además, la investidura sería breve, pues el ex de la ANC puede ser inhabilitado a corto plazo.

En cuanto fracase la vía Sànchez, JxCat y ERC podrían activar la opción definitiva, la del candidato limpio de causas judiciales, que podría liderar un gobierno efectivo. Aunque ya nadie descarta los comicios, más aún después del varapalo de la justicia alemana a Llarena, que ha reforzado la figura de Puigdemont entre los independentistas y que podría tentarle a forzar la repetición de los comicios para intentar ampliar la mayoría soberanista.

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