JxCat mantiene el pulso con la CUP y se enroca en la candidatura de Jordi Sànchez

Puigdemont reúne por tercera vez a su grupo parlamentario en Bruselas para analizar posibles escenarios y descartar elecciones

ADOLFO LORENTE BRUSELAS.

El puente aéreo Barcelona-Bruselas sigue a pleno rendimiento. Esta vez, sin embargo, fue diferente. No en el contenido de lo acordado, pero sí en las formas, en lo estético. Hubo cambio de hotel. Del Husa President Park se pasó al Marivaux, más céntrico y con una coqueta sala de proyecciones bautizada con el nombre de 'Auditorio Alfred Hitchcock' que ayer hizo la veces de sala de prensa para hablar del proceso independentista. Demasiada tentación para no acordarse de títulos del maestro del suspense como 'Vértigo', 'Psicosis', 'Náufrago', 'Sabotaje', 'El hombre que sabía demasiado' o 'Yo confieso'. Al final, con más de media hora de retraso, llegó el portavoz de Junts per catalunya, Eduard Pujol, y comenzó a trasladar los mensajes de Carles Puigdemont, que de nuevo optó por no comparecer ante los medios.

Primero y ante todo, no hay cambio de candidato. «Creemos que estamos en tiempo y forma para que Jordi Sànchez lo siga siendo», recalcó. A la pregunta de si habían debatido sobre la posibilidad de activar ya el 'plan C' y lanzar la candidatura de un tercer aspirante como pudiera ser el exconsejero Jordi Turull, Pujol respondió con un tajante «no». Sigue la presión sobre la CUP, que de nuevo está marcando los ritmos de la investidura catalana.

Fue sorprendente cómo el miembro de JxCat en ningún momento pronunció las siglas de los antisistema pese a que todos sus mensajes estaban dirigidos a ellos apelando de forma constante a la «responsabilidad de Estado» o al «espíritu del 1 de octubre». Uno de los que deslizó y que podrían estar ahora encima de la mesa de la negociación se refiere al voto de Puigdemont y del republicano Toni Comín, que al estar huidos en Bruselas desde el 30 de octubre no pueden votar y su ausencia provoca que el bloque secesionista esté en minoría. Con que uno de los ellos cediese, ya estaba hecho, pero los dos se han negado en redondo. Es su última vía para seguir siendo alguien en lo político y, por supuesto, en lo económico.

«Tenemos dos votos que no se pueden expresar pese a ser diputados. Es una reflexión que hay que abrir sin acritud, poner sobre la mesa. Quizá hay que afinar bien lo que nos dijeron los electores el 21-D», recalcó. Preguntado por si su oferta a los anticapitalista pasa por pedirles 'prestados' dos de sus cuatro escaños como en su día hizo la izquierda abertzale con el PNV, el portavoz de JxCat se limitó a señalar que «no todo depende de la CUP, sino de unas negociaciones que no han llegado a su final».

El 'no' a un nuevo candidato y el 'no' a la renuncia del escaño por parte de Puigdemont se hizo extensivo a la posibilidad de que se celebren nuevas elecciones, un escenario que el expresident no descartaba de forma tajante hace escasos días. «No queremos elecciones, no es el escenario sobre el que hemos trabajado, cerramos la puerta a este escenario porque estamos convencidos de que habrá Gobierno», subrayó Pujol. «Haremos Govern y garantizaremos la república», apostilló antes de pedir «tranquilidad» a la gente. Lo hizo en varias ocasiones sabedor del hartazgo creciente sobre la parálisis actual.

Formar un nuevo partido

Otro de los grandes asuntos que están en el runrún político catalán es la reconversión de Junts per Catalunya en una suerte de nuevo partido político alejándose del PDeCAT. Fue otra de las preguntas que se contestó de forma rotunda con otro 'no': «No se ha tratado este asunto», manifestó el portavoz independetista.

Aunque pudiera parecer que no hablaron de casi nada más allá de enrocarse en la figura de Sànchez, la realidad dice que la reunión duró muchas horas y, sin duda, fue la más larga de las tres mantenidas en la capital belga. Lo que no ocultó Pujol fueron los duros reproches al Gobierno central y al «club del 155 por no respetar el resultado electoral del 21-D».

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