Junts per Catalunya y la ANC vuelven a poner sobre la mesa la investidura de PuigdemontCrece el apoyo en Alemania a una mediación

Carles Puigdemont y Elsa Artadi, el sábado, en Berlín, tras las rueda de prensa que ofreció el expresidente catalán. :: Omer Messinger / efe/
Carles Puigdemont y Elsa Artadi, el sábado, en Berlín, tras las rueda de prensa que ofreció el expresidente catalán. :: Omer Messinger / efe

Elsa Artadi insiste en que podrá ser elegido a distancia si el independentismo saca adelante la reforma de la Ley de Presidencia

ANDER AZPIROZ

El independentismo no logra o no quiere salir del bucle en el que se ha metido a cuenta de la investidura. Las fuerzas secesionistas tienen mayoría en el Parlament, pero cuatro meses después de las elecciones autonómicas sigue sin haber gobierno de la Generalitat y el artículo 155 de la Constitución se mantiene en vigor para disgusto tanto del Gobierno central como de los propios secesionistas.

Esta semana se producirá el enésimo intento de elegir presidente. Jordi Sànchez aceptó ayer volver a someterse a una investidura que está condenada al fracaso si, de nuevo, el juez Pablo Llarena le deniega el permiso para salir de la cárcel y asistir a la sesión del Parlament en la que sería designado. «En plenitud de mis derechos políticos, acepto la responsabilidad», anunció el expresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC) a través de las redes sociales.

Por si fuera pequeño el bloqueo institucional, Elsa Artadi echó ayer más leña al fuego al destacar que Junts per Catalunya no renuncia a proponer a Carles Puigdemont para la Presidencia. La ANC también es partidaria de insistir con el expresidente. Según señaló en un comunicado, además de legítima, «esta investidura es la que internacionaliza mejor la causa y refleja mejor el sentimiento mayoritario del electorado independentista». Pero el hacer presidente a Puigdemont vuelve a chocar con la necesidad de que el candidato esté presente en la votación, algo que, en opinión de Artadi, se remediará si la mayoría soberanista en el Parlament logra sacar adelante una reforma de la Ley de Presidencia para habilitar una elección a distancia.

Tacticismo

Más que nombrar un presidente de la Generalitat todo apunta a que desde el soberanismo, y muy especialmente desde Junts per Catalunya, se está usando el vacío de gobierno como estrategia política. En el caso de la nueva investidura del expresidente de la ANC, el objetivo es presionar a Llarena y a la justicia con la resolución del Comité de Derechos Humanos de la ONU que ha instado a España a «tomar todas las medidas necesarias para garantizar que Jordi Sànchez puede ejercer sus derechos políticos». El impedir en contra del criterio de Naciones Unidas la investidura de Sànchez hará ganar simpatías al independentismo en la esfera internacional, se piensa en Junts per Catalunya. «Si Llarena no permite la investidura, nos refuerza», confesó sin rubor Artadi. El presidente del Parlament, Roger Torrent, añadió que «tiene que ser el Supremo quien decida si hace caso a la legalidad internacional o continúa escribiendo una de las páginas más oscuras de su historia».

De insistirse con la opción de Puigdemont comenzarán a agotarse los días hasta el 22 de mayo, cuando se convocarán elecciones de manera automática. Según se acerque esa fecha el futuro se reducirá a dos escenarios. Una investidura de un independentista que no tenga cuentas pendientes con la justicia -tal y como solicita el Gobierno central desde hace semanas- o una repetición electoral. Esquerra no quiere volver a las urnas y aboga por un gobierno que ponga fin al 155 y retome un proyecto a largo plazo que lleve hacia la república catalana. Pero la posición que adoptará Puigdemont es una incógnita. Después de su liberación y el varapalo de la justicia alemana a la española, el expresidente catalán se siente crecido y puede estar tentado a sacar la calculadora y valorar si lo mejor para sus intereses y su liderazgo es una repetición de los comicios.

Varios políticos alemanes se pronunciaron ayer en el dominical 'Frankfurter Allgemeine am Sonntag' a favor de una mediación internacional en el conflicto catalán. Hasta ahora esta idea era planteada por políticos de la oposición, especialmente del partido La Izquierda, pero en las voces recogidas en el medio alemán hay representantes democristianos y socialdemócratas. El eurodiputado Elmar Brock, del mismo partido que Angela Merkel, sugiere una mediación de la UE o de Alemania.

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