Interior ignora si los Mossos espiaron a Albiol y al delegado del Gobierno

La Policía catalana niega que sus agentes hayan seguido a dirigentes políticos antes del referéndum del 1-O

CRISTIAN REINO BARCELONA.

El Ministerio del Interior no tiene constancia de que los Mossos d'Esquadra espiaran a dirigentes de fuerzas constitucionalistas, entre ellos el candidato del PP en las próximas elecciones, Xavier García Albiol, y el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo.

Un portavoz del departamento señaló que desconocen si existieron esos seguimientos recogidos en una investigación de la Policía Nacional.

El departamento que dirige Juan Ignacio Zoido explicó ayer que el informe policial sobre la documentación incautada antes de que agentes de la policía autonómica la incineraran no está terminado, y por lo que conocen hasta el momento no hay datos de ese espionaje.

El aviso de Interior llegó horas después de que miembros del Gobierno, como el ministro de Justicia, y dirigentes del PP arremetieran contra el Ejecutivo de Carles Puigdemont, al que acusaron de prácticas autoritarias propias de la Gestapo del régimen nazi.

Los Mossos d'Esquadra, ahora bajo el mando del Ministerio del Interior tras la intervención de la Generalitat, negaron a su vez que agentes de la Unidad Central de Respuesta Operativa vigilaran los movimientos de dirigentes constitucionalistas antes del referéndum del 1 de octubre. «No es cierto que los Mossos hayan espiado a políticos», afirmó un portavoz del cuerpo policial de Cataluña.

La filtración de «fuentes de la investigación» señaló que el espionaje a dirigentes del PP estaba incluido entre la documentación de la causa que instruye la Audiencia Nacional contra el exmayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero. Los seguimientos estarían relacionados con labores para la celebración del referéndum del 1-O, pese a que el Tribunal Superior de Justicia ordenó al Gobierno catalán impedir la votación.

El dato de los seguimientos figuraría, según la filtración, en el informe de la Policía sobre la operación llevada a cabo la víspera de la declaración unilateral de independencia del 27 de octubre que evitó que los Mossos destruyeran una ingente cantidad de documentos en la incineradora de Sant Adrià de Besós.

La actuación provocó momentos de tensión entre los dos cuerpos porque, cuando los agentes autonómicos se disponían a destruir los documentos, un grupo de agentes de la Policía Nacional se lo impidió rodeándoles en la puerta de la planta industrial. La Policía Nacional tenía una orden de la Audiencia Nacional para impedir la quema de documentos ante la sospecha de que pudieran destruirse pruebas sensibles de los Mossos relacionadas con su actuación el proceso soberanista.

El ministro Rafael Catalá dio por buenas las primeras informaciones y denunció que el Gobierno de Puigdemont se caracterizó por incumplir las «obligaciones constitucionales» y «alterar los derechos» de los ciudadanos de Cataluña, algo que se ha vuelto a demostrar, recalcó, con el espionaje a políticos catalanes no independentistas.

El portavoz de la dirección del PP, Pablo Casado, afirmó que Cataluña «no merece» a gobernantes independentistas que se dedican a «espiar» a sus adversarios políticos. Mientras que el coordinador general y número tres del partido, Fernando Martínez-Maillo, señaló que estos hechos demostrarían «a quien teme de verdad el independentismo».

Como la Gestapo

Uno de los supuestos espiados, Xavier García Albiol, sostuvo que el Ejecutivo independentista y los mandos de los Mossos actuaron «de una manera más propia de un régimen totalitario que de un Gobierno democrático». Puigdemont, añadió, «no ha tenido complejo ni manía en espiar a los que suponíamos una amenaza para el independentismo», y comparó esas prácticas policiales con la Gestapo del régimen nazi. Además instó a Puigdemont a que se explique cuanto antes: «¿Cuánto ha costado el espionaje, por qué, desde cuándo se realizaba, qué se pretendía descubrir, qué finalidad tenía?»

El líder del PP catalán admitió después de su reacción inicial que no podía confirmar la veracidad del supuesto espionaje de los Mossos. «Espero que no sea cierto. No me consta que lo sea».

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