La inteligencia alemana dice que Rusia apoyó al soberanismo antes del 1-O

Según el espionaje germano, Moscú lanzó una campaña de desinformación en la red los días previos a la consulta ilegal

JUAN CARLOS BARRENA

berlín. El gobierno ruso respaldó al movimiento separatista catalán con una campaña de desinformación a través de las redes sociales e internet en los días previos al referéndum del pasado 1 de octubre. Así lo aseguró ayer en Berlín Hans Georg Maassen, presidente de la Oficina Federal para la Protección de la Constitución (BfV), responsable del contraespionaje germano y la lucha contra las organizaciones terroristas que tratan de actuar en Alemania, durante su intervención en un simposio organizado por su institución para debatir sobre las «amenazas híbridas» y los riesgos de sufrir ataques informáticos que afecten a infraestructuras vitales como el suministro eléctrico o el funcionamiento del sistema sanitario.

Maassen comentó que existen países interesados en una UE «dividida y débil», que se vea impedida a la hora de ejercer su papel como «pleno actor global». En la posterior rueda de prensa, el presidente de la BfV matizó su discurso y reconoció que su institución no supo directamente de la supuesta injerencia rusa en la campaña para el referendo catalán, sino que fue informada por servicios amigos, pero subrayó que le parece «muy probable y cabal» que el régimen del presidente ruso, Vladimir Putin, respalde al soberanismo para causar inestabilidad en España y con ello en la Unión Europea. Otros estados están interesados en emplear las amenazas híbridas «con el objetivo de dañar los intereses europeos», afirmó Maassen en su intervención, en la que calificó de «ingenuo» pensar que vayan a renuniar a ese tipo de amenazas cuando es algo que «les resulta ventajoso».

El jefe del contraespionaje germano subrayó que las «amenazas híbridas» son el intento de un estado de influir sutilmente sobre otro utilizando de manera combinada varios métodos como ciberataques, campañas de desinformación e intoxicación e incluso sabotajes informáticos que pueden suponer una amenaza «existencial» para las democracias occidentales. En ese sentido comentó que ese tipo de actividades resultan para quienes las llevan a cabo «interesante y rentables», ya que se pueden realizar con un riesgo mínimo de seguimiento, ya que para el país afectado resulta muy difícil determinar con precisión su origen. Maassen comentó que en muchos casos se trata de 'hackers' profesionales, pero también aficionados, que trabajan para los servicios de inteligencia de los países interesados en causar inestabilidad en otros estados.

Más directo a la hora de acusar al Kremlin de hacer uso de las «amenazas híbridas» fue el director general del servicio de seguridad interno del Reino Unido MI5, Andrew Parker. En su intervención ante los participantes en el simposio, Parker afirmó que Rusia es «un estado hostil» que utiliza como ningún otro ese tipo de amenazas para conseguir sus objetivos. El jefe del contraespionaje británico incluyó en ese tipo de actuaciones rusas el envenenamiento con un arma química del agente doble Sergei Skripal y su hija Yulia el pasado mes de marzo en la localidad inglesa de Salisbury. Parker acusó a las autoridades de Moscú de romper de manera «sistemática y flagrante» las normas internacionales con las actuaciones «agresivas y malignas» de su ejército y sus servicios de inteligencia.

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