El Rey insta a los poderes del Estado a «asegurar el orden constitucional»

Felipe VI pronunció su discurso ante un cuadro de Carlos III, quien bajo su reinado ordenó que sólo se empleara el castellano en los colegios de todo el territorio nacional. En el plano que ofreció la televisión, no se apreció el cuadro. :: f. g. /efe

Prepara el terreno para el artículo 155 y exige a la Generalitat que ponga fin a su «deslealtad inadmisible»

RAMÓN GORRIARÁN BARCELONA.

Felipe VI está ya ante su propio 23-F. El Jefe del Estado dio ayer un paso enormemente relevante. Por primera vez en su reinado decidió dirigirse a la nación para responder a un hecho político, ante la evidencia de que esta vez sí la unidad de España corre un riesgo cierto y perceptible. En un tono duro y firme, hasta ahora inédito en sus discursos, exigió a la Generalitat de Cataluña que ponga punto final a su «deslealtad inadmisible» y advirtió de que, en estas circunstancias, «es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado asegurar el orden constitucional y el normal funcionamiento de las instituciones». Una frase en las que muchos leyeron una apelación directa a la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

La oportunidad de una intervención del Rey ha sido objeto de un intenso debate estas semanas en círculos políticos. Hasta ahora, había optado por guardar silencio, aunque la decisión de mantener toda su agenda libre para esta semana, anunciada desde Zarzuela el pasado viernes, anticipó ya que, como poco, estaba sopesando dar un paso al frente. Finalmente, lo ha hecho con contundencia y sin medias tintas. Habló de la necesidad de «concordia», pero no pronunció la palabra «diálogo» ni tampoco «negociación». Con claridad, reprochó al Gobierno de Carles Puigdemont y a las fuerzas secesionistas su «inaceptable intento de apropiación de las instituciones» de Cataluña y dio a entender que bajo ningún concepto llegará a consumarse la secesión.

LAS REACCIONES Pablo Casado PP «Que el mensaje de concordia, de responsabilidad, tenga el respaldo de todas las fuerzas políticas, tal y como solicitó el presidente del Gobierno» Alfonso R. Gómez de Celis PSOE «Destacamos la importante apelación del Rey a la concordia entre españoles y catalanes; es clave que se extienda por todos los pueblos de España» Pablo Iglesias Podemos «Como presidente de un grupo parlamentario que representa a más de 5 millones de españoles, le digo al Rey no votado: no en nuestro nombre» Albert Rivera Ciudadanos «España necesita esperanza y liderazgo. El Rey ha dado la cara por todos. Es momento de actuar para garantizar la unión de todos los españoles» Susana Díaz Presidenta de la Junta de Andalucía «Comparto la defensa de la Constitución, la democracia y la convivencia de todos los españoles que ha hecho el Rey»

Así, tras días en los que ha mantenido un permanente contacto con el presidente del Gobierno, cuarenta y ocho horas después de la irregular consulta del domingo y en puertas de la declaración unilateral de independencia por parte del Parlamento de Cataluña, quiso lanzar un mensaje de «tranquilidad y esperanza» a quienes no comparten el proyecto soberanista.

Es proco probable, con todo, que su intervención tenga algún efecto en las autoridades catalanas, resueltas a llegar hasta el final en el proceso de ruptura iniciado hace siete años. No en vano, mientras Felipe VI hablaba a las nueve de la noche, la habitual cacerolada nocturna de los independentistas se adelantó una hora y los gritos secesionistas de las múltiples concentraciones subieron unos decibelios.

El jefe del Estado no minimizó los acontecimientos ni se anduvo con paños calientes. Literalmente, admitió que España está ante una situación de «extrema gravedad». Y aunque al final de su intervención hizo una llamada al «entendimiento», la parte central de su discurso la dedicó a denunciar «la deslealtad inadmisible hacia los poderes del Estado» de los gobernantes catalanes que «de una manera reiterada, consciente y deliberada han venido incumpliendo la Constitución y su Estatuto de Autonomía» y además, añadió, «han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho y han socavado la armonía y la convivencia en la propia sociedad catalana, llegando, desgraciadament, a dividirla». «Hoy la sociedad catalana está fracturada y enfrentada», concluyó rotundo.

En definitiva, el monarca recriminó a la Generalitat de Cataluña una «conducta irresponsable» que, según advirtió, puede «poner en riesgo la estabilidad económica y social de Cataluña y de toda España». El Gobierno de Puigdemont y los partidos secesionistas, abundó, «han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común».

Pero el Estado, advirtió el Rey, no se va a quedar cruzado de brazos ante semejante desafío y defenderá a toda costa «la vigencia del Estado de Derecho y el terreno para autogobierno de Cataluña, la vigencia del Estado de Derecho y el autogobierno de Cataluña, basado en la Constitución y en su Estatuto de Autonomía». No puede ser de otra manera, insistió, porque «es responsabilidad de los legítimos poderes del Estado» preservar la unidad nacional.

Unas palabras que algunos dirigentes políticos interpretaron como la prepara del terreno para la aplicación por parte del Gobierno del tan mencionado estos días artículo 155 de la Carta Magna, que permite intervenir todas las competencias de la Generalitat para que las administre el Gobierno central. Decisión que Mariano Rajoy todavía no ha tomado y que, al parecer, reserva para el momento en que el Parlamento catalán haga la declaración unilateral de independencia en los próximos días.

Pero además del relato de la situación y de alertar de las herramientas que tiene el Estado, Felipe VI quiso enviar un mensaje a «todos»los ciudadanos de Cataluña, incluidos los independentistas. Señaló que España tiene «vías constitucionales para que cualquier persona pueda defender sus ideas dentro del respeto a la ley».

A los no secesionistas les instó a no perder la fe y les llamó a tener «tranquilidad, confianza y, también, esperanza» de que el independentismo no se va a salir con la suya. «Son mometnos difíciles, pero los superaremos. «No están solos ni lo estarán», prometió. «Son momentos muy complejos, pero saldremos adelante», dijo de manera reiterada.

También aseguró que España va a seguir por la senda «de las últimas décadas» y lo hará «con serenidad y con determinación» porque ese el deseo y la convicción «de millones y millones de españoles» que quieren «convivir en paz y en libertad».

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