Los informes de la Policía sitúan a tres hijos de Pujol en el germen del 'procés'

Los informes de la Policía sitúan a tres hijos de Pujol en el germen del 'procés'

Los papeles de la incineradora revelan que los espías de los Mossos se hicieron con notas secretas del excomisario Villarejo sobre el expresident

MELCHOR SÁIZ-PARDO MADRID.

Las decenas de documentos que los Mossos d'Esquadra intentaron quemar el pasado 26 de octubre en la incineradora de San Adrià del Besós se están convirtiendo en una verdadera mina de información para los investigadores de la Policía Nacional, no solo sobre los preparativos del 1-O como esperaban, sino también de cómo se desembocó en el 'procés'.

Un documento hallado en la denominada caja 4 que los Mossos pretendía destruir cuando los antidisturbios de la Policía lo impidieron por orden de la juez de la Audiencia Nacional Carmen Lamela apunta un dato hasta ahora inédito: que tres de los hijos del expresidente Jordi Pujol estuvieron en el germen del plan independentista que acabó con la intentona secesionista del pasado otoño.

Según los informes de la Brigada Provincial de Información (BPI) de Barcelona, en esa caja apareció una «nota informativa» fechada el 12 de octubre de 2012. Ese documento en poder de los Mossos no está firmado, aunque, por el contexto, se podría entender que es obra de agentes del Ministerio del Interior y que, sin embargo, habría acabado en manos del «servicio ilegal de espionaje» de la policía autonómica, tal y como lo denomina la BPI.

«En dicha nota -apunta el atestado remitido a Lamela- se expone el inicio de un hipotético plan de independencia que nació de una reunión celebrada el 25 de noviembre de 2011, a la que acudieron los máximos dirigentes de la entonces CDC».

El documento no da nombres de los asistentes a ese primer cónclave independentista, pero sí que afirma que «posteriormente se celebró otra reunión -a finales de diciembre de ese mismo año- a la que acudieron los hijos del expresidente Jordi Pujol Soley (Jordi, Oriol y Josep)». Los tres están actualmente imputados en la Audiencia Nacional por la herencia familiar. Oriol sí que tuvo cargos políticos (fue secretario general de Convergència y portavoz de CiU en el Parlament) pero la inclusión de sus dos hermanos, que nunca han ocupado puestos de ese tipo, destacados ni intermedios, ha sorprendido a los investigadores.

«Miembros de peso»

El documento interceptado por la Policía asegura que al cónclave en el que participaron los tres hijos del expresidente catalán asistieron también «otros miembros de peso del partido» (Convergència) y que de los resultados de esta reunión para fijar la hoja de ruta hacia la independencia fueron «informados» un «grupo de personas afines de los círculos empresariales, económicos y de la comunicación». «Este proceso iniciado por CDC tenía como prioridad -relatan los informes policiales- tejer alianzas con la patronal Femcat, con destacados miembros de la judicatura y la Fiscalía», prestando «especial atención» a atraerse a la «Iglesia y partidos políticos como el PNV».

En esas reuniones que, siempre según los investigadores, estuvieron en la génesis del proceso secesionista, se pactó además intentar «disponer de información sensible del PP» parar «negociar con éste en caso de que las cosas se pusieran difíciles». Los informes hablan en particular de que los Mossos habrían contado como colaborador a un conocido empresario catalán «quien presionó a terceros para que denunciaran sobornos por parte de dirigentes del PP».

Contrainteligencia

Dentro de esos mismos dosieres sobre el origen del 'procés' y la familia Pujol han aparecido -revelan los informes policiales- copias de notas confidenciales del excomisario José Manuel Villarejo, uno de los mandos policiales implicados en la supuesta 'operación Catalunya' contra los independentistas.

Según se infiere de los informes de la BPI, los servicios de contrainteligencia de los Mossos habría tenido acceso a esa información secreta elaborada por este turbio comisario, ahora encarcelado. El interés del espionaje de la policía autonómica por las pesquisas de Villarejo era, sobre todo, conocer qué sabía el Ministerio del Interior sobre los negocios supuestamente ilícitos de la familia Pujol y a quién estaba informando el mando policial.

Al menos cuatro notas redactadas por el excomisario iban a ser quemadas en las incineradora cuando fueron interceptados por los antidisturbios. Entre estos informes -apuntan los atestados- hay datos sobre el «dinero offshore de la familia Pujol», listas de los bancos de Andorra con los que había trabajado el clan, informaciones facilitadas por entidades del Principado o movimientos de dinero de los investigados en Luxemburgo.

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