«Con la información que tengo sé que se va a impedir el referéndum»

Rivera, en la sala del Parador de Gredos, donde se reunieron los Padres de la Constitución. ::  Fran jiménez/
Rivera, en la sala del Parador de Gredos, donde se reunieron los Padres de la Constitución. :: Fran jiménez

Albert Rivera Presidente de Ciudadanos

SONIA ANDRINO ÁVILA.

Albert Rivera ha reunido en el Parador de Gredos (Ávila) a la directiva nacional de Ciudadanos durante dos días. Es el mismo lugar en el que, también durante un fin de semana, se encerraron los Padres de la Constitución para analizar las miles de enmiendas presentadas al texto constitucional que después dio forma a la Carta Magna. Simbólico o no, lo cierto es que el dirigente liberal alude a la generosidad de los ponentes catalanes (Jordi Solé Tura y Miguel Roca) y sobre todo a su respeto por la ley, algo que ahora no ocurre. «El nacionalismo catalán se ha echado al monte y ha pedido romper con la legalidad y dar un golpe a la democracia».

-¿Cuándo va a llegar la hora de la política para salir del atolladero catalán?

-La política se hará cuando tengamos interlocutores delante que quieran hacer política. El problema es tener gente que da golpes a la democracia, que se salta las leyes, el Estatuto de Autonomía, el reglamento de la Cámara incluso. En fin, el atropello que hemos visto ha sido tremendo e incluso vergonzoso, así que yo espero de verdad que algún día incluso el nacionalismo catalán tenga de nuevo interlocutores como había en los Padres de la Constitución. Cuarenta años después vemos que el nacionalismo catalán se ha tirado al monte como hizo en el 34, para entendernos. Creo que es un grave error que rompe la convivencia. Espero que tengamos un presidente o presidenta de la Generalitat que tenga interlocución con el resto de las comunidades, con el Gobierno de España, discrepando lo que haga falta pero respetando las reglas del juego.

-¿La situación que vive España no es lo suficientemente grave como para que ustedes aparquen sus diferencias y se pongan a trabajar en conjunto?

-La situación es muy complicada y a los que vivimos en Cataluña y estamos allí mucho tiempo nos duele doblemente porque hay una fractura social evidente. Me consta que la situación es tensa y está todo a flor de piel. 'Estás conmigo o contra mí...', eso se está pensando tanto que genera una fractura social más allá de la política. La imagen del Parlamento catalán medio vacío es tremenda, sin olvidar además que esa mitad representa más votos que la gente que gobierna. Nosotros hemos intentado tender puentes y crear diálogo pero siempre me he encontrado con un nacionalismo catalán más radicalizado, con las CUP mandando y diciendo que «o referéndum antisistema o no hay nada que hablar». Ningún candidato a presidir el Gobierno va a aceptar que se rompa nuestro país. Ni al señor Rajoy, ni al señor Sánchez ni a mí nos da igual que la unión del país se ponga en jaque.

-¿Qué hubiera hecho usted si hubiera sido estos días el presidente del Gobierno?

-Hay que juzgar los tiempos para ver como actúas. Antes del 9 de noviembre yo lo hubiera hecho distinto. He sido muy crítico con lo que no hicieron el Gobierno y la Fiscalía, que lo permitieron todo, y siempre he dicho que había que haber evitado el 9-N. Si yo ahora aterrizara de golpe en la Moncloa y me encontrara con esta semana que tenemos por delante, tampoco hubiera hecho cosas tan distintas; tienes el margen que tienes: acudir al Constitucional, la Fiscalía activa los mecanismos penales y luego impedir logísticamente que haya dinero público, que haya papeletas, que Hacienda preste dinero para ir en contra de la ley. Y luego está el después. Seguramente que ahí no coincidiremos tampoco con el Gobierno. Nosotros creemos que España necesita, después de cuarenta años, una actualización, un refuerzo incluso, de nuestro marco constitucional y el PP cree que no hay que tocar nada. El inmovilismo no es una buena receta.

-¿Qué riesgo hay de que los grandes partidos que creen en la idea de España acaben dentro de poco pensando más en una estrategia electoral que en solucionar el problema de la forma más beneficiosa para esa idea de España unida?

-Tendrán que demostrar qué interés tienen. Creo que si le preguntamos a cualquier catalán, que no es separatista, si quiere que se unan todos los partidos para intentar convocar elecciones para acabar con todo esto, estoy convencido de que están todos unidos. Da igual del partido que sea. La moción de censura que ha planteado Inés Arrimadas es el último cartucho que nos queda y creo que la muestra de unidad es importante. Confío en que en las próximas horas el PP nos preste los diputados necesarios -nos faltan dos solo- para tener un debate la semana que viene, en el Parlamento, censurando al presidente que se ha saltado la ley.

-Forjó en Cataluña la idea de Ciudadanos. ¿Pensó alguna vez que llegaría a ser posible este desafío de convocar un referéndum para separarla de España?

-Pues le confieso que sí. De hecho, Ciudadanos nació en 2005 con un manifiesto que advertía de la deriva del nacionalismo catalán y en aquel momento nos decían que éramos unos locos. Desde entonces ha ido creciendo esa deriva. La realidad es que había un plan que cuando llega la crisis económica y política en España hay algunos que dicen «esta es la nuestra». Sí, la verdad es que hace tiempo que lo veo venir.

Dos errores

-¿Y por qué ha derivado en esta situación? ¿Cuál ha sido el error?

-Desde mi punto de vista se han cometido dos. Uno, entregarle Cataluña a los Pujol y al nacionalismo catalán, que lo hizo el PSOE primero y luego el PP, y permitieron que hicieran lo que les diera la gana en la educación, las subvenciones, la televisión pública, etcétera. Y en segundo lugar, cuando el PSC, en el que algunos confiábamos, resulta que forma un tripartito con Esquerra y se pone a hacer otro Estatuto sobre el que no había demanda y nadie lo había pedido. Llevan 35 años construyendo el plan. No hay casualidades. Se han hecho muchas cosas mal.

-Con ese diagnóstico tan grave, ¿tendrá fácil curación el enfermo?

-No. Tú no paras una deriva de 35 años en un cuarto de hora y lo que pretenden algunos es parar el golpe a la democracia y a partir del 2 de octubre, nos vamos otra vez. Creo que ese es el error y eso es lo que le voy a pedir al Gobierno y al PSOE en la medida que pueda.

-¿Ustedes tienen ya una estrategia para el día 2 de octubre?

-Sí. Pensar en el largo plazo y no pensar que esto se acaba en un cuarto de hora. Todo el mundo nos reconoce que somos capaces de proponer un proyecto alternativo al agotamiento de los viejos partidos que han aprovechado los nacionalistas. Yo he visto anuncios en Cataluña de la ANC que dice que cuando sean independientes ya no habrá corrupción en Cataluña, tendremos más empleo, que habrá menos enfermedades y que todos los niños comerán postre en los colegios. Esto es impropio de un partido político. Es más bien de una confesión religiosa fundamentalista en la que tienes que creer.

-Visto desde fuera, es bastante increíble pensar que no se pueda minimizar ese mensaje...

-Yo creo que lo que ha habido ha sido una infravaloración por parte de los sucesivos gobiernos de España de lo que se estaba cociendo en Cataluña. Yo espero que si se impide finalmente el golpe a la democracia y el referéndum ilegal, pensemos un plan estratégico de país y no una solución puramente judicial.

-Ciudadanos es la primera fuerza de la oposición en Cataluña. Esa responsabilidad ¿a dónde les lleva? ¿Es la alternativa real a ese bloque?

-Yo no quiero arrogarme, como hacen algunos, que seamos los únicos o los mejores. Pero sí que es verdad, todo el mundo nos lo ha reconocido, el buen papel que han hecho Inés Arrimadas, Carlos Carrizosa o José María Espejo, que han liderado una alternativa sin complejos. A Cataluña le hace falta un gobierno de gente limpia de corrupción, por lo tanto ahí quedan invalidados bastantes partidos. El mayor reto que tiene Arrimadas, si es presidenta algún día, es coser la fractura entre catalanes.

-¿Cómo se une a los catalanes?

-Hablando de lo que les une. Seguramente quieren una economía fuerte, quieren participar de las decisiones importantes de España, quieren una financiación autonómica más adecuada a las necesidades que tenemos, unas infraestructuras que funcionen. Es compatible reivindicar cosas buenas para tu tierra y no romper España.

-Los socialistas han registrado en el Congreso la propuesta de crear una comisión de evaluación del Estado autonómico. ¿La apoyarán?

-Hablé con Pedro Sánchez hace dos meses y nos dimos la palabra de, en otoño, empezar a hablar de reforma de Constitución rigurosa, consensuada, etcétera. Y de golpe, lo que ha presentado el PSOE es otra cosa. Creo sinceramente que una subcomisión de estudio, ni va a contentar a los separatistas, ni el PP ni nosotros consideramos que sea el momento ni la forma de plantearlo. No vamos a ir a una comisión para ir a hablar de la nación madrileña o del estado de Formentera, como plantean los socialistas. Eso es una frivolidad en un momento tan delicado.

-Ada Colau se está planteando no ceder instalaciones municipales para el 1-O. ¿Cómo lo interpreta?

-El problema es que la alcaldesa, y Pablo Iglesias también, quiere jugar a todo y están más preocupados por cómo quedar bien con los separatistas que cómo parar el golpe a la democracia.

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