Los independentistas ultiman un acuerdo que incluiría la renuncia de Puigdemont

El expresident habría aceptado un papel simbólico y Sánchez y Turull se perfilan como candidatos para liderar el gobierno

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Las negociaciones para la investidura del presidente de la Generalitat catalana han entrado en la fase final. Dos meses después de las elecciones del 21 de diciembre el acuerdo entre Junts per Catalunya y Esquerra Republicana es cuestión de días, según apuntan desde ambas formaciones.

Eso sí, el tira y afloja se mantendrá hasta el final, como se pudo comprobar ayer. Los neoconvergentes mostraron su «inquietud» y «perplejidad» por las renuncias que perciben en los republicanos respecto a la hoja de ruta e incluso volvieron a airear el fantasma del adelanto electoral. Esquerra replicó que basta de «amenazar» con elecciones y pidió «responsabilidad» y «generosidad» a los nacionalistas. Los republicanos se mostraron «optimistas» y señalaron que el acuerdo es «urgente». Se trata de las últimas escaramuzas antes de la fumata blanca, que podría presentarla el propio Carles Puigdemont en los próximos días.

El acuerdo pasaría en primer término por la renuncia del líder de Junts per Catalunya a ser investido presidente de la Generalitat por la Cámara catalana. Los secesionistas le reservan un cargo honorífico en Bruselas, pero sin atribuciones ejecutivas. Puigdemont quisiera, y así lo han defendido los suyos en las negociaciones, nombrar consejeros y tener en el botón nuclear del adelanto electoral, pero Esquerra se niega en redondo. Oriol Junqueras vetó al líder de Junts per Catalunya el miércoles por la noche en una entrevista en la BBC: «Hay vida en el movimiento independentista más allá de Puigdemont».

Puigdemont presidiría un Consell de la República desde Bruselas, financiado con fondos privados

Fuentes conocedoras de la negociación hablaban ayer de concederle un papel político, no así ejecutivo, aunque desde su candidatura intentaron presionar y filtraron que Puigdemont no dará ningún paso al lado y no renunciará a ejercer la Presidencia durante los cuatro años de la legislatura. Esquerra contraatacó de inmediato con una petición de «generosidad» a todas las partes y «poner buena voluntad».

La legitimación que ambas formaciones están de acuerdo en concederle al expresidente se la otorgaría una resolución votada en la Cámara o una 'investidura' simbólica votada por los 70 diputados secesionistas en la capital belga. TV-3 habló ayer de la constitución de un 'Consell de la República' en Bruselas, que estaría financiado con fondos privados, y desde el que el expresidente buscaría proyección internacional. Los primeros pasos en esta línea podrían darse ya la próxima semana.

Así, la reunión extraordinaria de la Mesa del Parlament y de la junta de portavoces de hoy puede aprobar la convocatoria para la semana que viene del pleno del desbloqueo propuesto por Ciudadanos y que los secesionistas aprovecharían para incluir la propuesta de resolución legitimadora de Puigdemont.

El president de verdad

Superado el escollo del expresidente, el siguiente escalón, y no menos complejo, es la elección del presidente efectivo de la Generalitat. El de verdad. El nombre que está sobre la mesa es Jordi Sánchez, expresidente de la ANC y en prisión desde hace cuatro meses. Su candidatura responde a una estrategia para denunciar la «represión del Estado». Si el juez Pablo Llanera impide su investidura, sería el turno para Jordi Turull, que también podría ser un presidente temporal porque tarde o temprano, más bien temprano, podría ser inhabilitado para ejercer un cargo público si es procesado por la causa por la que ya estuvo en prisión. Si ese fuera el caso, el escalafón podría correr hacia Elsa Artadi, que está libre de cargas penales. El PP, por si acaso, advirtió hoy que el Gobierno de Rajoy, si los secesionistas no forman un gobierno «normal», alargará el 155.

Las negociaciones se centran además en la confección de la futura estructura del ejecutivo catalán. Ahí el asunto está más encallado, sobre todo en los puestos clave. Se trabaja sobre la idea de un gobierno con 14 Consejerías, una más que en la pasada legislatura, y el reparto sería al 50%. Pero no es lo mismo la Consejería de Economía o Interior que la de Agricultura. Esquerra reclama Presidencia, la portavocía y el control del los medios públicos.

También está el escollo de la Vicepresidencia, que estaba en manos de Esquerra hasta el 155. El problema que suscita es que si Llanera pemitiera la investidura de Sánchez y luego lo envía a prisión, el máximo responsable del Gobierno catalán pasaría a ser el número dos, al que aspira Esquerra, tanto si apuesta por Junqueras como si no. Pero JxCat no está dispuesta a perder por un rebote la dirección política del futuro Ejecutivo catalán.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos