El independentismo radicaliza su discurso ante el temor de perder la mayoría absoluta

La exportavoz de ERC, Marta Rovira, junto a Oriol Junqueras en el Parlamento catalán. :: a. dalmau / efe/
La exportavoz de ERC, Marta Rovira, junto a Oriol Junqueras en el Parlamento catalán. :: a. dalmau / efe

Puigdemont y Rovira recuperan ahora la vía unilateral a pesar de que sus partidos eluden esa fórmula en los programas electorales

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Una de las incógnitas de las próximas elecciones catalanas es saber si habrá castigo de los electores independentistas a Junts per Catalunya (PDeCAT) y a Esquerra por haber ocultado que Cataluña no estaba preparada para la independencia y si se produce esa penalización, conocer el alcance. Las encuestas publicadas el pasado fin de semana han disparado todas las alarmas en el soberanismo porque podría perder la mayoría absoluta. La primera consecuencia de esta alerta general fue una radicalización de los discursos por parte de los dirigentes secesionistas, ante el temor de que se extienda que todo está perdido y que cinco años de proceso no han servido para nada.

Sobre todo el del presidente de la Generalitat destituido, que no acaba de ver reflejado en los sondeos el ansiado efecto Puigdemont que anunciaba su candidatura, planteada al margen del PDeCAT y con pretensiones de ser «una lista de país». Puigdemont, que lleva casi un mes en Bruselas, donde se instaló dos días después de que la Cámara catalana proclamara la independencia, resucitó ayer la vía unilateral como proyecto político para la próxima legislatura, desautorizando a su partido, que lleva días anunciando que ese camino se caerá del programa electoral. «No estamos en la pantalla unilateral», afirmó la coordinadora general del PDeCAT, Marta Pascal, la semana pasada.

El expresidente de la Generalitat es de los pocos líderes secesionistas que se resiste a reconocer errores, evita la autocrítica, pero se muestra errático en la emisión de mensajes, como si aún no hubiera dado con la tecla del destinatario a quien dirigirlos. «Yo siempre he privilegiado la bilateralidad en la demanda de un referéndum pactado», dijo ayer en una entrevista en elnacional.cat. «¿Significa que hay que excluir otras vías? No, de ninguna manera», remarcó. Su argumento es que el Estado ya actúa de manera unilateral cuando aplica el 155 y por la misma regla de tres el soberanismo no debe «renunciar a nada».

La republicana Marta Rovira avisa de que no pedirán «permiso para implementar la república»

Puigdemont fue el autor de la idea del «referéndum o referéndum», ya sea pactado o a las bravas, como al final fue, y en sus manos tuvo la posibilidad de evitar la declaración unilateral de independencia, y la consiguiente aplicación del artículo 155, si el 26 de octubre hubiera convocado elecciones.

El expresidente catalán trata de erigirse en la opción central del secesionismo, en dura pugna con Esquerra y durante la campaña podría producirse una especie de competición por ver quién es el más genuino independentista. La CUP también compite y avisa a sus socios que, si no priorizan el despliegue de la república, boicoteará la legislatura.

También en Esquerra anunciaron que la senda unilateral podría quedar descartada de su programa, pero Marta Rovira, número dos de la lista y candidata a la Presidencia de la Generalitat si Junqueras no sale de prisión a tiempo, se mostró ayer partidaria del sí o sí a la secesión, que ha provocado que Cataluña tenga en estos momentos la autonomía suspendida y más de la mitad del anterior Gobierno en prisión y el resto huido en Bruselas. «No pediremos permiso para implementar la república», aseguró con contundencia la republicana, en contra de sus propias declaraciones de una semana atrás. Los republicanos no aclararon ayer si aparcarán la unilateralidad en su programa, como negociaban la semana pasada con Junts per Catalunya para visualizar una cierta unidad de acción entre las listas secesionistas. «Quien nos aboca a la unilateralidad de manera repetida es el Estado», afirmaron en Esquerra.

Cierre de filas

Ante el riesgo de fuga de electores, ya sea los que se han desencantado con el proceso, los desengañados o los críticos, Rovira llamó a los suyos a cerrar filas y de forma contundente decretó el final del periodo de autocrítica. «El Gobierno catalán estaba preparado» para la secesión, zanjó. La encuesta publicada el domingo por 'El País', en la que Ciudadanos pisa lo talones a Esquerra en la pelea por la primera plaza, y en la que los independentistas podrían perder la mayoría absoluta, provocó el cierre de filas de los secesionistas. La ejecutiva de Esquerra descartó además la consulta como eje programático para los próximos cuatro años. Si Esquerra alcanza el poder, tratará de revertir el 155 y empezará a construir la república. Una labor que quiere hacer con un gobierno cuatripartito suyo con el PDeCAT, la CUP y los comunes.

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