El independentismo mantendrá la mayoría en el Parlament tras el 21-D

Ada Colau y Pablo Iglesias. :: QUIQUE GARCíA / afp/
Ada Colau y Pablo Iglesias. :: QUIQUE GARCíA / afp

Un estudio de la Generalitat aprecia un cambio de tendencia con un fuerte crecimiento de los partidarios de la secesión

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Nada cambiará en la correlación de fuerzas del Parlamento de Cataluña tras las elecciones del 21 de diciembre si se cumple la prospección del Centre d'Estudis d'Opinió de la Generalitat. Junts pel Sí, siempre que PDeCAT, Esquerra y otras fuerzas menores renueven su coalición, obtendría entre 60 y 63 escaños (tenía 62), y la CUP ocho o nueve (contaba con diez). Entre ambos grupos sumarían de 68 a 72 escaños de los 135 que componen la Cámara. Las fuerzas constitucionalistas alcanzarían de 52 a 56 diputados (reunían 52), y la alianza de Catalunya Sí que es Pot de Podemos e Iniciativa, de 12 a 14 (tenía 11).

Los dos años largos de proceso soberanista no han servido para variar las preferencias políticas de los catalanes, de acuerdo al barómetro del CEO difundido ayer. El estudio, sin embargo, no toma en cuenta dos variantes que pueden alterar el tablero parlamentario. Por un lado, la entrada en escena electoral de Catalunya en Comú, partido que lidera Ada Colau; y, por otro, la candidatura de Santi Vila, que pretende ser el número uno de PDeCAT, y si no logra su objetivo se presentaría en solitario al frente de una plataforma soberanista moderada. Su idea es versionar a la catalana el movimiento En Marche del francés Emmanuel Macron.

La alianza entre los partidos que lideran Colau e Iglesias tiene una probada eficacia electoral. Acudieron juntos en a las dos últimas elecciones generales, las de diciembre de 2015 y junio de 2016, y fueron la primera fuerza en Cataluña con la segunda fuerza, Esquerra, a medio millón de votos de distancia. Con ese antecedente es previsible que sus resultados el 21 de diciembre sean más exitosos que los de Catalunya Sí que es Pot, una coalición electoral constituida antes de que naciera Catalunya en Comú. Del mismo modo, una lista encabezada por el exconsejero Vila drenaría, en teoría, el voto moderado de Junts pel Sí y captaría los apoyos que obtuvo hace dos la candidatura de Unió Democrática.

El CEO no puede medir el impacto de estas variantes políticas porque está tasado y solo pregunta por las candidaturas presentadas a las elecciones del 27 de septiembre de 2015. El estudio además de constatar la victoria de las fuerzas independentistas y la reedición de su mayoría absoluta, también comprueba que, al igual que hace dos años, ese triunfo en escaños no se corresponde en votos, y el soberanismo tampoco alcanza esta vez esa mayoría social que busca con denuedo. Entre Junts pel Sí y la CUP obtendrían el 45,2% de los votos, dos puntos y medio menos que hace dos años, cuando cosecharon el 47,8% de las papeletas. Un retroceso achacable a la caída de la CUP.

El PP se mantiene

Entre los constitucionalistas, Ciudadanos se mantendría como primera fuerza con 25 o 26 diputados, hasta ahora tenía 25, seguido del PSC, que pasaría a tener entre 17 y 19 escaños, contaba con 16. El PP se mantiene, según el estudio, porque mantendría los 11 diputados o a lo sumo perdería uno. En total, alcanzarían el 40,5% de los votos, punto y medio más que en 2015. Catalunya sí que es Pot también tiene mejores expectativas electorales porque ganaría entre uno y tres diputados, y reuniría el 10,5% de los sufragios, un punto y medio más que hace dos años.

Pero quizá el dato más llamativo del sondeo es el fuerte crecimiento del sentimiento independentista. Después de cuatro estudios consecutivos del CEO en los que se imponía el voto contrario a la secesión en un referéndum, en este el 48,7% de los consultados votaría a favor de la independencia por un 43,6% que la rechazaría. Una brecha de cinco puntos a favor del soberanismo que no tiene precedente en los sondeos oficiales. En el anterior, el de junio pasado, los catalanes partidarios de la ruptura con España eran el 41,1% mientras que los defensores de la unidad se encaramaban al 49,4%. Es decir que mientras unos han crecido más de seis puntos, los antisoberanistas han caído otro tanto.

Un cambio de tendencia que se explicaría por el momento en que se llevó a cabo el trabajo de campo del estudio, entre el 16 y 29 de octubre, dos semanas de alta efervescencia política con la activación en el Consejo de Ministros del 21 de octubre del artículo 155 de la Constitución y la aprobación de la declaración de independencia en el Parlament el 27 de octubre.

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