El independentismo cierra filas para la consulta pese a sus profundas diferencias

Carles Puigdemont, en el acto de apoyo al referéndum catalán del pasado 4 de julio. :: LLUIS GENE
Carles Puigdemont, en el acto de apoyo al referéndum catalán del pasado 4 de julio. :: LLUIS GENE

PDeCAT, Esquerra y la CUP harán por primera vez una campaña conjunta a favor del 'sí' a la secesión el 1 de octubre

ANDER AZPIROZ MADRID.

El independentismo cierra filas ante la celebración del referéndum unilateral del 1 de octubre. Lo hace hasta el punto de que todas las fuerzas secesionistas pedirán por primera vez de la mano el voto para el 'sí'. PDeCAT, Esquerra y la CUP compartirán los actos en una campaña que, al margen de cualquier advertencia pasada o futura que les haga llegar el Estado central, están decididos a iniciar el próximo 15 de septiembre.

Pero la imagen de unidad que tratan de reflejar los partidos soberanistas no esconde las hondas diferencias entre unos y otros, a los que únicamente la consecución de la república catalana mantiene en un mismo barco. El independentismo abarca desde el centro derecha del PDeCAT al izquierdismo radical de la CUP, dos antagonismos ideológicos imposibles de conjugar. El choque a cuenta de la campaña contra el turismo lanzada esta semana por Arran, las juventudes de la CUP, da buena cuenta de ello. Junts pel Sí, la coalición formada por el PDeCAT y Esquerra que gobierna la Generalitat, condenó sin ambages las acciones contra un sector que en los primeros seis meses del año ha supuesto unos ingresos para Cataluña de 8.189 millones de euros. El Govern se vio obligado a desmarcarse de las justificaciones de sus socios anticapitalistas por el ataque a un autobús en Barcelona y otras acciones menores. Al margen del perjuicio económico, la recién recuperada belicosidad de la CUP pone en entredicho el argumento mantenido desde la antigua Convergència y Esquerra de que la independencia llegará de forma democrática y pacífica. Hasta Gabriel Rufián, un diputado especialmente combativo con los constitucionalistas, aseguró que nadie de Esquerra actuaría de la forma que aplauden los anticapitalistas. Lejos de recular, desde la CUP se señaló que es la Generalitat la que provoca violencia con sus políticas neoliberales.

Este es el último episodio de una larga de lista de choques de trenes que comenzó con el respaldado de la CUP al asedio al Parlament de 2011, que obligó al entonces presidente Artur Mas a acceder a la cámara en helicóptero. Y aquella no fue la peor jugarreta de los anticapitalistas al líder de Convergència, al que se le negó elapoyo en la investidura y se forzó a dar un paso al lado en favor de Carles Puigdemont.

En cada paso a la independencia unos y otros se han mirado de reojo y no han sido pocas las ocasiones en las que la CUP ha lamentado el tener que arrastrar a Junts pel Sí por el camino soberanista, muchas veces con amenazas de dejar caer al Gobierno, como ocurrió con la aprobación de los presupuestos autonómicos para 2017. Hoy mismo, se abrió un nuevo frente después de que la CUP advirtiese de que su grupo parlamentario registrará en el Parlament la ley de transitoriedad antes del 1 de octubre si no lo hacen el PDeCAT y Esquerra. «Para nosotros y para una parte importante del independentismo, la ley de transitoriedad tiene que estar aprobada antes del 1 de octubre porque la ley de transitoriedad es lo que hace vinculante el referéndum», señaló ayer a Europa Press el diputado de la CUP Benet Salellas. La norma, fundamental en los planes de desconexión, es la que permitiría el cambio legislativo para pasar del autonomismo a la independencia y al igual que la del referéndum, la ley es susceptible de ser llevada de inmediato ante el Tribunal Constitucional por el Gobierno central. Junts pel Sí se encuentra dividido entre aquellos que coinciden con los anticapitalistas y los que optan por la cautela. Una victoria de estos últimos podría abrir una nueva brecha en el ya de por sí agrietado muro de independentismo.

Todas estas diferencias quedaron ayer aparcadas durante la presentación en Barcelona de la campaña a favor del sí, en la que además de las fuerzas políticas participarán organizaciones sociales independentistas como la Asamblea Nacional Catalana (ANC) u Òmniun. Está previsto que se celebren tres grandes actos conjuntos, uno de ellos en Barcelona. Además, se ha creado una web para inscribir voluntarios y recoger donaciones.

Durante la presentación, todos dieron por hecho que se pondrán las urnas el 1 de octubre. «No hay tribunal Constitucional que pueda impedir un acto de soberanía», zanjó Jordi Sánchez, presidente de la ANC.

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