El independentismo no alcanzaría la mayoría ni en votos ni en escaños

El sondeo del CIS pronostica que Cataluña en Comú tendrá la llave para que gobiernen secesionistas o constitucionalistas

RAMÓN GORRIARÁN MADRID.

Las fuerzas independentistas no alcanzarán la mayoría absoluta en votos ni en escaños en las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña, de acuerdo al sondeo preelectoral presentado ayer por el CIS. El bloque secesionista mantendría su primacía, aunque los partidos constitucionalistas le pisan los talones, y tiene todas las papeletas para volver a gobernar porque Catalunya en Comú Podem será la llave para la investidura y sus preferencias están más cerca de los soberanistas que de los antinacionalistas.

Ciudadanos sería la fuerza más votada en las elecciones catalanas con el 22,5% de las papeletas y obtendría de 31 a 32 escaños. Esquerra ocuparía el segundo lugar con el 20,8%, pero también 32 diputados. Junts per Catalunya, la lista de Carles Puigdemont, sería la tercera con casi el 17% y 25 a 26 representantes; los socialistas llegarían al 16% y 21 parlamentarios; mientras que la CUP cosecharía el 6,7% y nueve diputados, y dejaría la última posición para el PP con el 5,8% y siete escaños.

Si se excluye a Catalunya en Comú Podem, que se declara equidistante, el bloque secesionista se haría con el 44,4% de los sufragios y el constitucionalista, el 44,3%. Un empate que no se refleja en el número de diputados porque entre Esquerra, Junts per Catalunya y la CUP sumarían entre 66 y 67 frente a los 59 o 60 de Ciudadanos, PSC y PP. Una disfunción que obedece a que la ley electoral general (Cataluña no tiene regulación propia para sus comicios) prima a los territorios menos poblados, y los independentistas son muy mayoritarios en Lleida, Girona y Tarragona.

La fotografía del CIS constata que desde las elecciones del 27 de septiembre de 2015 el secesionismo ha perdido fuelle, entonces tuvo el 47,7% de los votos y 72 diputados, mientras que el constitucionalismo se ha fortalecido, hace dos años consiguió el 39,1% y 52 escaños. En esta nueva correlación de fuerzas, corresponderá a Catalunya en Comú Podem el papel de árbitro y no parece probable que los comunes y Podemos auxilien a un bloque en el que estén el PP y Ciudadanos.

Sin transferencias de voto

Las razones del retroceso soberanista hay que buscarlas más en la movilización nacionalista que en un declive propio. Al no haber apenas transferencia de voto entre los dos bloques, el caladero está en los abstencionistas y ahí Ciudadanos y el PSC son los más fuertes. Un 15,6% de los que no acudieron a votar hace dos años dice que respaldará ahora a la liberal Inés Arrimadas y el 10,9% al socialista Miquel Iceta. No llega al 4% de los que no fueron a votar en 2015 que ahora se decantan por alguna de las tres listas soberanistas.

Aunque no hay migraciones de apoyos entre los dos bandos, sí la hay interna. El notable de crecimiento del partido que lidera Albert Rivera se explica en buena medida por la estampida entre el electorado del PP, al punto de que el 45,8% de los votantes populares se ha pasado a Ciudadanos. Solo uno de cada tres dice que volverá a votar al PP. El PSC, a su vez, se beneficia del retorno de votante suyos que se fueron a Ciudadanos en las anteriores elecciones y el 11,8% hará el camino de vuelta para votar a Iceta.

Esquerra y Junts per Catalunya conservan una alta confianza entre los votantes de Junts pel Sí de 2015, hasta tres de cada cuatro volverán a votar a una u otra candidatura (35,3% a la de Puigdemont y 39,7% a la de Oriol Junqueras). Es la fidelidad más alta entre todas las fuerzas políticas, pero no crece. Sus votantes son casi los mismos, con alguna fuga a la CUP y al PSC, y no capta nuevos votantes, a lo sumo algunos descontentos con los anticapitalistas.

Otro de los motivos del crecimiento constitucionalista es la alta movilización de su electorado. El 93,34% de los fieles de Ciudadanos dice que irá a votar el 21 de diciembre, el 92,2% de los socialistas y el 90,8% de los populares. También nueve de cada diez electores de Puigdemont y Junqueras se acercará al colegio electoral. La diferencia radica, una vez más, en los abstencionistas. Casi el 60% de quienes no votaron hace dos años esta vez lo hará, y de ellos casi siete de cada diez lo harán por candidaturas constitucionalistas.

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