Los incendios en Portugal se cobran la vida de 38 personas

Un hombre lucha contra las llamas en un incendio forestal declarado en la localidad portuguesa de Adica. :: n. a. f. / efe/
Un hombre lucha contra las llamas en un incendio forestal declarado en la localidad portuguesa de Adica. :: n. a. f. / efe

Más de 5.000 bomberos trabajan para controlar los más de 30 focos «importantes» que avanzan sin oposición por el norte del país

R. C.

madrid. Al igual que en Galicia, el fuego se extiende sin control desde el fin de semana por la mitad norte de Portugal. Allí la tragedia ha sido aún mayor que en España. Al menos 38 personas murieron en los incendios forestales que llegan tras un verano durante el que las llamas han golpeado sin descanso al país vecino. También se han registrado por el momento 51 heridos, entre ellos 16 graves, según precisó a la agencia AFP la portavoz de la Autoridad portuguesa de protección civil, Patricia Gaspar. También hay siete desaparecidos.

Cerca de 5.000 bomberos trabajaban ayer al norte del río Tajo para intentar controlar los fuegos, pero más de una treintena de focos «importantes» seguían activos y un número indeterminado de pueblos permanecían bajo la amenaza de las llamas, precisó Gaspar. Al igual que en el lado español, las autoridades lusas esperaban que la lluvia y el descenso de las temperaturas anunciadas a partir de ayer ayudarían en las labores de extinción. Pero mientras se miraba con impaciencia al cielo, vientos con ráfagas de hasta 90 kilómetros por hora originadas en el huracán Ophelia avivaron las llamas. «Sufrimos una grave sequía y vientos muy fuertes azotaron el domingo el país por culpa de Ophelia que pasó muy cerca», indicó la ministra del Interior portuguesa, Constança Urbano de Sousa.

Portugal registró el domingo 524 incendios o focos, un hecho inédito desde 2006, declaró el primer ministro Antonio Costa, que decretó el estado de catástrofe pública. El país ya había sufrido a mediados de junio el incendio más mortífero de su historia, con 64 muertos y más de 250 heridos, cerca de Pedrogao Grande. Entre el principio de enero y finales de septiembre, ardieron cerca de 216.000 hectáreas de vegetación, según cálculos del Instituto portugués de conservación de la naturaleza y los bosques.

A diferencia de lo ocurrido en Pedrogao Grande, donde todas las víctimas murieron en un mismo incendio, las personas fallecidas entre el domingo y el lunes sucumbieron en varios fuegos que se prendieron de forma simultánea. En un pueblo cerca del municipio de Vouzela, las llamas destruyeron varias casas, y los habitantes trataban de frenar su avance con regaderas, según relataron los testigos. Los canales de televisión portugueses difundían sin parar imágenes de fuego arrasando árboles y casas ante la mirada de sus habitantes aterrados, que intentaban en vano combatirlas o abandonaban sus calles.

«La mayoría de las víctimas murieron en su coche, pero también hemos encontrado cuerpos en el interior de sus casas», explicó el alcalde de Oliveira do Hospital, José Carlos Alexandrino, a la televisión pública RTP. «Toda la ciudad parecía una bola de fuego, rodeada por las llamas por todas partes», describió, añadiendo que más de un centenar de familias perdieron su vivienda en esta localidad de 20.000 habitantes.

La situación también ha provocado fallos en las comunicaciones por red móvil, lo que ha dificultado las peticiones de ayuda y los trabajos de las autoridades para localizar a todos los vecinos de las aldeas afectadas por los fuegos. Portugal ha pedido ayuda a la Unión Europea (UE) y a Marruecos para que apoyen la lucha contra las llamas, principalmente a través de medios aéreos.

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