Iglesias pone a prueba en solitario su liderazgo

ANDER AZPIROZ

madrid. El Podemos personalista de Pablo Iglesias, el que ha arrinconado a cofundadores del partido como Íñigo Errejón o Carolina Bescansa, afronta su primera prueba de fuego el jueves. Los vientos no soplan a favor, al menos en las encuestas. En la convocatoria de 2015 se reconocieron como un fracaso los 11 diputados y el 9% de los votos de Catalunya Sí que es Pot. Según confesó entonces Iglesias, el resultado fue «altamente decepcionante». Dos años después, los sondeos auguran un resultado igual o peor para Catalunya en Comú-Podem, la coalición entre Podemos y los comunes de Ada Colau, pese a que esta alianza se impuso en Cataluña en las dos últimas elecciones generales.

Un nuevo batacazo dejaría muy tocado el proyecto de partido surgido de Vistalegre II. Y las negociaciones posteriores para formar Govern podrían dañarlo aún más. Podemos apuesta por un pacto con Esquerra y el PSC centrado en una agenda social. Pero si los números no dan para reeditar un tripartito o los republicanos se empecinan en la unilateralidad, todo apunta a que la coalición de izquierda se vería obligada a elegir entre permitir un Govern independentista, algo muy difícil de justificar fuera de Cataluña, o la repetición de las elecciones y, por tanto, de la extensión en el tiempo del artículo 155 que ha recurrido ante el Tribunal Constitucional.

En la dirección de Podemos se mantiene que la posición en la crisis catalana y la defensa del derecho de autodeterminación no causará desgaste a medio plazo en el resto de España. No obstante, las encuestas comienzan a emitir señales de alarma. El último sondeo de CIS de ámbito nacional le otorga un 18,5% en intención de voto, 2,6 puntos menos de lo que obtuvo en las generales y a casi seis del 'sorpasso' al PSOE con el que soñó en 2015 y 2016.

Un buen resultado el 21-D disiparía los temores y avalaría la apuesta del líder del partido por girar a la izquierda. Pero si se falla en Cataluña y se mantiene la caída en el resto de España, Iglesias tendrá que dar explicaciones tarde o temprano a nivel interno y ante sus socios en Unidos Podemos. Y no falta quien aguarda para saldar cuentas pasadas.

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