Los hoteles de Calella echan a la calle a más de 500 policías y guardias civiles

Los agentes y las asociaciones denuncian las amenazas del ayuntamiento gobernado por el PDeCAT

M. SÁIZ-PARDO MADRID.

Más de 500 policías nacionales y guardias civiles desplegados en Cataluña para el dispositivo especial del 1-O tuvieron que abandonar durante la tarde y la noche de ayer varios hoteles de la localidad costera barcelonesa de Calella, después de que los propietarios de los establecimientos les conminaran a marcharse ante las presiones de los vecinos. Y no solo. Según la denuncia de colectivos profesionales de la Guardia Civil y de la Policía, también el consistorio de la localidad, gobernado por el PDeCAT, habría presionado a los propietarios de los hoteles.

El consistorio negó ayer esas coacciones y aseguró que han sido los gestores hosteleros los que, tras la actuación de las fuerzas de seguridad el domingo, han decidido motu proprio echar a los agentes. Sin embargo, las versiones recabadas por este periódico entre una decena de los policías y guardias civiles, confirman que los propietarios habrían recibido presiones por parte del ayuntamiento, hasta el punto de amenazar con frenar la concesión de permisos si seguían alojando a los policías.

Hasta ahora -denuncian los diferentes sindicatos de Policía y asociaciones de guardias civiles- los funcionarios han debido abandonar los hoteles Palmeras, Catalonia y Villa. Los tres establecimientos, desde hace años, eran escogidos por los agentes en sus desplazamientos especiales a Cataluña y ofrecían tarifas especiales a los funcionarios del Ministerio del Interior.

Los problemas para los agentes, que ya habían sido increpados en Calella y otras localidades en los días anteriores al 1-O, se recrudecieron la noche del domingo, cuando decenas de vecinos participaron en diversos escraches a los hoteles donde se alojaban los policías.

Por la mañana, según relatan los funcionarios, el personal de la mayoría de los hoteles no se presentó. También varios proveedores habían dejado de servir. Finalmente, los funcionarios decidieron marcharse a otros establecimientos para evitar problemas mayores a los propietarios.

A partir del mediodía comenzó el traslado en autobuses de los centenares de funcionarios entre abucheos. El éxodo de los funcionarios se extendió durante varias horas y, conforme avanzaba la tarde, aumentó el número de personas que increpaban a los funcionarios en 'retirada', por lo que fue necesario que los Mossos d'Esquadra se desplegaran en la zona. Con la caída de la noche también hubo escraches a los agentes alojados en el Hotel Gaudí de Lérida.

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