HISTORIA PORTÁTIL DE BARCELONA

MANUEL VILAS

YJohan Cruyff fichando por el Barcelona en 1973. Y la fundación de la Corona de Aragón. Y el Condado de Barcelona. Y los íberos, romanos, judíos, visigodos, musulmanes y cristianos que por allí estuvieron hace mil años. Y el viejo nombre de Barcino. Y Juan Manuel Serrat y su Mediterráneo. Y lo bien que se está en el Mediterráneo, tomando el sol y comiendo pan con tomate. Y la invención del pan con tomate, y el pan con tomate como una declaración universal de amor a la vida. Y las olimpiadas de 1992. Y el barrio chino. Y Salvador Dalí comiendo crema catalana. Y los emigrantes de media España que se fueron a Barcelona. Y los charnegos y Peret y la rumba. Y Juan Marsé. Y Mario Vargas Llosa intentando recordar su juventud y llamando Forradell a Carmen Forcadell ante miles de personas. Y Carod Rovira vestido de baturro frente a la Virgen del Pilar de Zaragoza. Y el combate de Vírgenes: la del Rocío, la de Montserrat, la de la Hispanidad. Y lo bien que en toda España la gente entiende el catalán, mucho mejor que el francés, el italiano o el inglés. Y los chistes de Eugenio. Y la Barcelona de Carmen Laforet. Y la vida apasionada y los amores furtivos de Mercé Rodoreda. Y el pitillo en la boca de Josep Plá. Y Gaudí y Dios y el templo expiatorio de la Sagrada Familia. Y Josep Borrell pidiendo ser catalán ante otros catalanes. Y el millón de euros que cuesta un piso en el centro de Barcelona. Y lo que me gustaría vivir en Barcelona en un piso de un millón de euros, o de tres. Y Josep Tarradellas y su larga espera. Y los anarquistas en la Guerra Civil. Y Lou Reed leyendo a los poetas catalanes en Barcelona y lo que le debieron de pagar por esa lectura. Y lo bien invertido que estuvo ese dinero. Y la sonoridad del nombre de Lluís Companys. Y el escritor peruano Santiago Roncagliolo que se va a mudar de Barcelona a Madrid de un momento a otro. Y mi amigo el poeta catalán Pere Rovira, que escribe poemas hermosísimos contra la muerte. Y mi amigo Joan Margarit, que escribe poemas hondísimos sobre la misericordia. Y el sombrero del poeta J. V. Foix. Y Florenci Pujol, y su hijo, y los hijos de este. Y la angustia. Y el miedo. Y el futuro. Y lo mucho que nos queremos. Y el desastre de nuestros amores. Y cómo vamos a hacer para seguir queriéndonos en la triste historia de España, esa de la que nos habló el poeta Jaime Gil de Biedma, y que siempre termina mal.

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