«Hicieron algo que no quería; me sometí para que acabara»

AGENCIAS

madrid. La joven que denunció una violación grupal durante los sanfermines de 2016 aseguró en su declaración en el juicio que no consintió las relaciones y que sintió «miedo», así como que les denunció porque «habían cometido un delito, porque hicieron algo que (ella) no quería hacer». Así se recoge en la declaración íntegra de la víctima a la que ha tenido acceso 'Diario de Noticias' y que ha sido reproducida por varios medios de comunicación nacional días después de que el juicio a los cinco acusados haya quedado visto para sentencia. Recordó la presión en la mandíbula, que le tiraban del pelo y que la cabeza no le daba para pensar, «me sometí para que acabara», insistió la joven que dijo haber escuchado alguna que otra risa: «Recuerdo a uno que decía quillo, quillo, me toca a mí».

La víctima, una madrileña que tenía 18 años cuando sucedieron los hechos, negó en todo momento que hablara de sexo con los acusados a los que acababa de conocer, que hubieran acordado mantener relaciones sexuales, que supiera cuál era su intención al entrar en el portal o que fuera ella quien llevara la iniciativa. Igualmente aseguró desconocer que se habían grabado vídeos. «Ahora lo sé, pero no lo sabía, estaba con los ojos cerrados», señaló al ser preguntada al respecto. Relató que su intención era la de irse a dormir al coche en el que había llegado a Pamplona junto con un amigo y los acusados se ofrecieron a acompañarle. En el camino, cuando se aproximaban al portal en el que sucedieron los hechos, «se fueron escorando a un lado», pero no le dijeron que se fueran a parar, entonces uno de ellos se acercó para darle un beso y ella no se apartó y cuando le estaba besando y le daba la mano, entonces oyó a uno que había entrado al portal que decía «vamos, vamos».

Se vio «rodeada»

Sobre su entrada al portal explicó que el que le besaba le tenía «agarrada de la mano» y «tiró» de ella hacia dentro, momento en el que otro también le agarró de la muñeca y le metió en el portal. Tras la sorpresa que le generó esa circunstancia, empezó a «sentir miedo» al llegar a un cubículo, donde se vio «rodeada por aquellos cuatro» (ella habla de cuatro, no de cinco) que comienzan a quitarle la ropa.

Su miedo se acrecentó, según sus palabras, cuando le agarraron de la mandíbula y le acercaron para hacer una felación, mientras otro le agarraba de la cadera y le bajaba los leggins. «En ese momento estaba totalmente en shock, no sabía que hacer, quería que todo pasar rápido y cerré los ojos para no enterarme de nada y que pasara rápido». Cuando se fueron se quedó desnuda, en camiseta, y al buscar su teléfono para llamar a su amigo para que fuera a buscarle se dio cuenta de que no lo tenía. A las preguntas de si alguien le recomendó presentar una denuncia, respondió que le dijeron si quería un abogado o un psicólogo. Sobre los días posteriores comentó que sentía «mucha culpabilidad, pensaba que podía haber hecho más».

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