Hacienda asume que no habrá Presupuestos antes de fin de año

Méndez de Vigo y Montoro comparecen ayer tras el Consejo de Ministros. :: Chema Moya / efe
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Méndez de Vigo y Montoro comparecen ayer tras el Consejo de Ministros. :: Chema Moya / efe

El Gobierno abona el terreno para la futura negociación con el PNV al aprobar la nueva ley del Cupo vasco y la reforma del Concierto

NURIA VEGA MADRID

Pese a que Mariano Rajoy confiaba en retomar las negociaciones de los Presupuestos de 2018 en «las próximas semanas», Hacienda ya ha asumido que no podrá aprobar el proyecto con las cuentas hasta pasadas las elecciones del 21 de diciembre en Cataluña. La negativa del PNV a dialogar en plena crisis institucional ha obligado al Ejecutivo a aplazar la ley que sustenta ejercicio a ejercicio la legislatura. «Vamos a ser realistas -admitió ayer Cristóbal Montoro-, antes de que concluya el año lo veo francamente difícil».

Fuentes gubernamentales aseguran haber entendido perfectamente el mensaje de los nacionalistas vascos, que se esfuerzan por dejar claro que «no se dan las condiciones para abrir una negociación». La intervención de la autonomía catalana, sea o no, como pretende el Gobierno, de guante blanco, deja poco margen al PNV para orillar su discurso soberanista y alinearse con el Ejecutivo en el Congreso. Al menos de manera inmediata. «No tiene sentido forzar», comparten en la Moncloa, donde sostienen que el partido de Andoni Ortuzar sólo necesita tiempo.

En todo caso, el retraso en los trámites presupuestarios no supone que el Gobierno descarte salvar las cuentas. El titular de Hacienda calcula que el proyecto podría pasar por el Consejo de Ministros y obtener el aval del Parlamento en los «primeros meses» de 2018. Eso desbarata el plan inicial, que contemplaba que el Ejecutivo diera luz verde a los Presupuestos en noviembre para su aprobación definitiva en enero. Ahora fuentes gubernamentales barajan que el proceso concluya incluso en marzo.

El Ejecutivo central y el vasco han mantenido contactos discretos en los últimos días

No es que el aplazamiento sea irrelevante, pero Montoro alega que también los Presupuestos de 2017 se votaron en el Congreso tarde, en concreto el 31 de mayo. «Así que tenemos una referencia de cómo funcionar con plazos que no son los habituales», apuntan en su entorno, donde advierten de que en ningún caso se ha «renunciado a la legislatura» y que se dará la batalla en cuanto la situación política lo permita.

Tampoco se ha tirado la toalla con el PSOE, formación a la que ayer volvió a apelar Montoro tras el Consejo de Ministros. «Cuantos más grupos (apoyen los Presupuestos), mejor», insistió el ministro, que sostiene que los socialistas tienen una «responsabilidad». Eso es lo que reclamaba esta semana el PNV, que el foco se pusiera en el principal partido de la oposición. «Si apoya al Gobierno en lo más grave que ha pasado en décadas, el artículo 155 de la Constitución, ¿cómo no va a apoyarle en algo de menor trascendencia como los Presupuestos?», se preguntaban fuentes de los nacionalistas vascos.

El llamamiento a la segunda fuerza es casi obligado. En la dirección nacional del PP, sin embargo, reconocen que no hay nada que hacer, especialmente después de que el desafío secesionista en Cataluña haya obligado a Pedro Sánchez a acercarse al Gobierno en la defensa de la legalidad. Entienden que ahora necesitará un espacio propio para hacer política e insisten en que la vía para impulsar los Presupuestos vuelve a ser la suma de Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria, Nueva Canarias, UPN y Foro Asturias.

De momento el Ejecutivo va abonando el terreno para la futura negociación con el PNV y este viernes el Consejo de Ministros aprobó la nueva ley del Cupo vasco para el quinquenio del 2017 al 2021 y el proyecto por el que se modifica la normativa del Concierto Económico. Ambas decisiones formaban parte del acuerdo con los nacionalistas. «El Gobierno es fiel a los compromisos alcanzados», argumentó Montoro.

En los últimos días se han mantenido contactos discretos entre las dos administraciones. La relación no ha dejado de ser fluida. De hecho, el lehendakari, de visita oficial en Canadá, defendió ayer como un ejercicio de responsabilidad conservar el vínculo con el Ejecutivo de Rajoy «pese a las circunstancias» en Cataluña. En este sentido, lamentó que los comicios no fueran convocados por Carles Puigdemont, lo que habría situado la crisis en un escenario diferente. «Una lástima».

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