«Ya le gustaría a Rivera parecerse a Macron»

Joaquín Almunia, durante la presentación de su libro 'Ganar el futuro'. :: alberto ferreras/
Joaquín Almunia, durante la presentación de su libro 'Ganar el futuro'. :: alberto ferreras

El exvicepresidente de la Comisión Europea muestra su preocupación por el futuro de la socialdemocracia y pide al PSOE ideas realizables Joaquín Almunia Ex secretario general del PSOE

PAULA DE LAS HERAS MADRID.

Joaquín Almunia (Bilbao, 1948) ha sido ministro de Trabajo y de Administraciones Públicas, secretario general del PSOE, comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios y de Competencia, y vicepresidente de la Comisión Europea. Acaba de publicar con la editorial Taurus un libro titulado 'Ganar el Futuro. Cómo Europa y la socialdemocracia pueden salir juntas de su crisis'. No parece muy optimista.

-Felipe González dijo recientemente que siente cierta «orfandad representativa». Da la sensación de que a usted le ocurre lo mismo...

-A los que hemos vivido la política desde los años 60 o 70 nos gustaría que hubiera más capacidad de proponer estrategias y políticas que nos acerquen a un futuro mejor. Y no vemos eso. No sé si definirlo de orfandad, pero no estamos batiendo palmas, no.

«No veo propuestas que nos acerquen a un futuro mejor», se lamenta sobre su partido

-Tanto que en su libro se pregunta si ha llegado el fin de la socialdemocracia tal y como la conocíamos desde la II Guerra Mundial.

-La socialdemocracia ha durado tanto porque hemos sido capaces de tener en cuenta los cambios de la sociedad y de abordar reformas para proponer «nuevos inicios», como decía Willy Brand. Hace falta renovarse sin traicionar los principios (la igualdad la justicia y la solidaridad en un marco democrático) pero no con las mismas recetas porque si no habrá otros que vengan con nuevas ideas y dirán que comparten los mismos valores que nosotros pero con una visión de futuro. Y yo quiero que sea la socialdemocracia quien lidere el proceso de reforma.

-Sin embargo muestra esperanza en Emmanuel Macron, al que califica de «liberal progresista».

-Es un centro progresista y liberal que no responde a ninguna etiqueta anterior. A mí lo que me llama la atención de Macron son las ganas que tiene de lanzar y desarrollar reformas. Sin una determinación de jugársela no salimos de donde estamos, que no es donde nos gustaría.

-¿Encuentra algún paralelismo entre Macron y Albert Rivera?

-Ya le gustaría a Rivera parecerse a Macron.

-Previene contra las propuestas irrealizables. ¿Encaja la propuesta del PSOE sobre pensiones en esos parámetros?

-Cuando era ministro de Trabajo, planteé la primera reforma del sistema de pensiones que se hacía en democracia, en el año 1985. Tenía claro que era imprescindible y también que no iba a ser la definitiva. Me gustaría que del Pacto de Toledo surgiese un análisis serio. Nos hemos comido la bolsa de pensiones en muy poco tiempo y es un síntoma preocupante. Antes de decir cómo financiar los ajustes hay que decir qué ajustes necesita el sistema para existir dentro de 20 o 30 años y que la solidaridad no se pierda por el camino.

-Ha dicho «nos hemos comido la hucha de las pensiones» y no «este Gobierno ha dilapidado la hucha», como hace su partido...

-Este Gobierno, desde luego, ha sido el que ha empezado a sacar dinero de la hucha. Es el máximo responsable, pero no es el único. Todos somos responsables.

-¿Exigir que las pensiones se revaloricen conforme al IPC es cortoplacista?

-No, es una condición que debe cumplir un sistema de pensiones justo. Pero sólo pedir eso no va a solucionar el problema. Para que esa garantía no se convierta en una promesa incumplida dentro de unos años hay que pensar en una reforma global.

-¿España está a salvo de los populismos que azotan Europa?

-No hay un partido populista de extrema derecha que proponga segregar la sociedad en contra de los inmigrantes ni voces en el Parlamento con un tinte xenófobo, pero si escuchamos los argumentos de los independentistas catalanes, traducidos del catalán, al inglés, al francés o al italiano, los puede repetir un partido populista como el Frente Nacional, el 5 Stelle, la Liga o cualquier partido xenófobo del Norte de Europa.

-Usted ha sido uno de los pocos miembros de la 'vieja guardia' que ha participado este fin de semana en la Escuela de Gobierno del PSOE.

-Yo no soy guardia, ¿eh?. Soy viejo, pero no guardia. No soy guardián más que de mis propias ideas.

-¿Entiende la ausencia de Felipe o Rubalcaba?

-No voy a entrar en las posiciones de otros ni sé cuáles son las razones que han podido tener. A mí me llamó el partido para hablar de Europa y la socialdemocracia, que es algo de lo que me gusta hablar, pues voy y hablo. No lo pongo en contexto.

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