La Guardia Civil sospechaba desde hace un año del autor confeso de la muerte de Diana Quer

El cuerpo estaba atado y lastrado con ladrillos en el pozo para que no salieran a la superficie, según revelaron ayer los investigadores del caso

EDURNE MARTÍNEZ MADRID.

La Guardia Civil quiso ayer poner negro sobre blanco en el caso «más mediático de los últimos tiempos», el homicidio de Diana Quer, como lo denominó el jefe de la Comandancia de la Guardia Civil de La Coruña, Francisco Javier Jambrina, en una rueda de prensa celebrada en la Delegación del Gobierno en Galicia.

Lo primero que se apresuraron a confirmar los responsables policiales del caso es que las pruebas de ADN revelan que el cuerpo hallado en el fondo de un pozo en una nave industrial abandonada en Rianxo (La Coruña) pertenece a la joven madrileña de 18 años. Los restos mortales fueron localizados en la madrugada del sábado al domingo tras guiar a los investigadores el único arrestado, ahora en prisión provisional sin fianza, José Enrique Abuín Gey, alias 'el Chicle'.

Los mandos aseguraron que no saben qué pasó desde el momento en el que 'el Chicle' se llevó a Diana Quer hasta que la tira al pozo. El detenido sostiene que la atropelló accidentalmente, pero el coronel jefe de la UCO, Manuel Sánchez Corbí, reveló ayer que para ellos es «imposible», aunque puntualizaron que lo que ellos creen «no vale como prueba» y que «será la autopsia la que determine las causas de la muerte». «Hay una autopsia, los cadáveres hablan», aseguró su compañero Jambrina.

Sobre las conversaciones informales del supuesto autor con la Guardia Civil durante el levantamiento del cadáver que fueron publicadas en prensa, el coronel dijo que ellos no informarían sobre ello, pero que «son mentira y no está escrito en las diligencias». Y sobre la hipótesis de la muerte por estrangulamiento, se limitaron a señalar: «No lo sabemos».

Sánchez Corbí aseguró que en la segunda declaración policial de 'el Chicle' solo dice dónde está el cuerpo. «No quisimos perder la oportunidad y fuimos a buscar el cadáver». Además, explicó que si hubo una violación «no es muy relevante lo que él diga sino lo que demuestre el análisis del cuerpo», por lo que se encuentran a la espera de los datos de medicina legal.

El cadáver fue hallado con dos cuerdas atadas a la cintura y a los hombros con ladrillos de hormigón en un depósito circular de agua potable de 10 metros de profundidad, con una boca de metro y medio «cubierto por una losa de ocho centímetros de grosor». «Hay una pequeña tapa de 40 x 40, que es la boca que levantó 'el Chicle' para arrojar el cuerpo de Diana y lo volvió a tapar», señaló el jefe de la UCO.

Debido a que se trata de un aljibe de agua potable, limpia, sin fauna ni corrientes y con una temperatura baja y estable, el cuerpo se pudo reconocer en ese mismo momento porque estaba «bastante bien conservado para lo que suponen 16 meses en el agua».

Las coartadas le protegieron

Sánchez Corbí calificó a 'El Chicle', detenido el 29 de diciembre tras el intento de secuestro de una joven en Boiro y autor confeso de la muerte de Diana, como un «criminal muy avispado». A este hecho y a la «falta de pruebas», junto a la coartada que le dieron su mujer y sus cuñados en relación con lo que hizo el día en que desapareció Diana -la madrugada del 22 de agosto de 2016-, hizo que no se procediese antes a su detención a pesar de que en noviembre de 2016 ya se le consideraba «el principal sospechoso».

Sin embargo, fue «una grave filtración a la prensa», en palabras del coronel jefe Jambrina, lo que obligó a la Guardia Civil -una vez que se hiciese público un intento de secuestro en Boiro- «a reaccionar rápidamente» y detener a 'el Chicle' y a su mujer, que fue puesta en libertad tras declarar en la comandancia.

Señalaron que «en noviembre de 2017» ya no tenían «ninguna duda» de la relación de 'el Chicle' con la desaparición y que la única incógnita era si había actuado «solo». Con todo, admitieron que «el punto débil» de su investigación era «la gente que le había dado cobertura», apuntando en referencia a la mujer del detenido y sus cuñados, que ofrecieron una coartada sobre dónde se encontraba la noche del 22 de agosto de 2016.

En una investigación en la que se llegaron a analizar «más de dos millones de datos», en alusión al estudio que se hizo de móviles y el visionado de 40 cámaras, la Guardia Civil reconoció que la denuncia de la joven que alertó de su intento de secuestro en Boiro permitió «ver nexos» con el caso de Diana, en una investigación en la que ya se tenía a 'el Chicle' bajo vigilancia. Como dato, señalaron que «para sortear» la investigación éste dejó en su móvil -que facilitó a la Benemérita pero «reseteado»- conversaciones «preparadas» entre él y su mujer. «Es alguien que sabe que lo tiene que hacer», aseguró Sánchez Corbí.

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