La Guardia Civil ganó la guerra tecnológica al tumbar la treta de la Generalitat

En apenas media hora, los agentes lograron bloquear parcialmente el censo universal, la aplicación sorpresa del referéndum

MELCHOR SÁIZ-PARDO

madrid. Fue quizás el único éxito del Ministerio del Interior en una jornada llena de sinsabores. El Grupo de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, la misma unidad que había puesto contra las cuerdas a la Generalitat bloqueando todo su aparato tecnológico con el que pretendía dar apoyo al referéndum, volvió a asestar ayer un potente revés al 1-O. Dejó a los 2.315 colegios básicamente incomunicados y sobre todo, tumbó el 'censo telemático universal', la herramienta sorpresa del Govern para sortear el cierre de colegios y que teóricamente abría la posibilidad a que cualquier ciudadano pudiera votar en cualquier centro evitando duplicidades.

La Guardia Civil sostiene que a las 8.30 horas, media hora después de que el portavoz de la Generalitat, Jordi Turull, anunciara la puesta en marcha de la aplicación para el 'censo universal' y media hora antes de la apertura de los colegios, esa herramienta estaba fuera de juego y era imposible poder comprobar si esa persona había votado.

Fue entonces cuando empezó la guerra tecnológica. Según reveló el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, hasta en 500 ocasiones expertos informáticos colaboradores del referéndum intentaron reactivar la aplicación. Según la UCO, no lo consiguieron. O al menos, no lograron tener la herramienta activa más que unos minutos. Fue -explican los expertos de Delitos Telemáticos- una suerte de juego del «ratón y el gato» durante todo el día.

El resultado -y esto lo admitieron también responsables del referéndum- es que la aplicación que debía haber salvado el 1-O sólo funcionó a rachas y, en muchos colegios, donde los miembros de la mesas no eran demasiado duchos en cuestiones informáticas, dejó de funcionar a primera hora de la mañana para no volver a hacerlo el resto del día.

La Guardia Civil, a pesar de lo discontinuo de su operativo de bloqueo, consideró la operación un éxito, ya que, al margen de ralentizar al extremo las votaciones en los colegios más escrupulosos con los censos, obligó en muchos otros centros a apuntar a mano a los votantes, sin poder cotejar en ningún momento si esa persona había introducido una papeleta en cualquier otra urna.

El instituto armado, que el sábado ya se había hecho con el control del corazón tecnológico de la Generalitat, el Centre Telecomunicacions i Tecnologies de la Informació (CTTI) y había bloqueado 29 bases de datos de la Generalitat susceptibles de ser usadas para dar apoyo a la consulta, sabía que la toma del CTTI no había resuelto el problema y que los servicios de Información apuntaban a que a las 8 de la mañana la Generalitat iba a dar un golpe de efecto. La presión del Gobierno, entonces, aumentó sobre la UCO. El Ejecutivo era muy consciente que buena parte de su argumentación para desprestigiar el referéndum pasaba por poder asegurar de forma tajante que había bloqueado el sistema informático de recuento y conexión de la consulta.

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