Torra pretende abordar la independencia de Cataluña en su reunión con Sánchez

Elsa Artadi, portavoz del Govern./Marta Pérez (Efe)
Elsa Artadi, portavoz del Govern. / Marta Pérez (Efe)

El Ejecutivo catalán advierte al presidente del Gobierno de que se equivocará si apuesta por un nuevo café para todos

CRISTIAN REINOBarcelona

Más que la fecha en sí, que es un secreto a día de hoy, la gran incógnita sobre la próxima reunión entre Pedro Sánchez y Quim Torra, que ambas partes están de acuerdo en que se celebre cuanto antes, es el orden del día. La Generalitat quiere llevar el encuentro hacia la reivindicación del referéndum y la independencia, mientras que el Gobierno pretende limitar el diálogo al marco constitucional y estatutario.

Nada que ver con una negociación bilateral, como la que querría el presidente de la Generalitat que hoy avisó al jefe del Ejecutivo central que se equivocará si apuesta por un nuevo «café para todos» como solución al pleito catalán. El aspecto central de la reunión, según advirtió hoy la consejera de la Presidencia, Elsa Artadi, debe ser la «voluntad de millones de catalanes de dejar de ser españoles». En el Ejecutivo catalán no ha sentado nada bien la decisión de Sánchez de incluir a Torra en la ronda de visitas a la Moncloa como uno más de los 17 presidentes autonómicos, de tal manera que se reunirá con él en segundo lugar, tras verse primero con el lehendakari Iñigo Urkullu, de acuerdo al protocolo de la antigüedad del estatuto de autonomía.

El independentismo da mucha relevancia a la primera reunión entre Sánchez y Torra, con el claro objetivo, según han asegurado en el Ejecutivo catalán estos días, de que se abra el diálogo institucional y permita que surja un segundo encuentro.

Pero el encuentro corre el riesgo de ser un fracaso, si desde una parte, en este caso la catalana, se cargan mucho las tintas y se fijan expectativas muy altas y exigencias inasumibles para el Gobierno central. «Si Cataluña puede decidir o no es el tema principal; si se defenderán los derechos de los catalanes o si se seguirán reprimiendo», señaló la consejera de la Presidencia, que ha recibido el encargo del presidente de la Generalitat de preparar la reunión, junto con la ministra Meritxell Batet. «Nos interesa ver si Sánchez quiere hablar sobre la situación en Cataluña o circunscribir este asunto en un debate territorial español», dijo Artadi.

El independentismo no quiere, de momento, saber nada de la propuesta de reforma federal que ofrece el PSOE como solución a la cuestión catalana. Tanto Esquerra como el PDeCAT se han ausentado de la subcomisión parlamentaria dedicada a estudiar esa fórmula que impulsó el PSOE.

Para el Gobierno catalán, la reunión se puede abordar desde dos premisas opuestas: «Pretender solucionar la voluntad de los catalanes a través del 'café para todos'», lo que sería la opción errónea, según la consejera portavoz; o «singularizar los retos que hay entre el Estado y Cataluña».

El referéndum es el punto sobre el que difícilmente se pondrán de acuerdo. Sin embargo, hay asuntos sobre los que ambas partes no están tan lejos y que de llegar a algún acuerdo podrían servir para propiciar un nuevo clima en las relaciones entre el Gobierno central y el Palau de la Generalitat. Es el caso del decreto que propició la salida masiva de empresas de Cataluña y que la Generalitat pide ahora su derogación. O el acercamiento de los dirigentes presos a cárceles catalanas, extremo no descartado por el Gobierno central o un acercamiento sobre los famosos 45 puntos que Puigdemont puso sobre la mesa de Rajoy (eran 46, el último era el referéndum). «Hace falta abrir una nueva etapa de diálogo y distensión entre los dos gobiernos», confió hoy la alcaldesa Ada Colau tras su primera reunión con Torra.

Año y medio sin diálogo

Mariano Rajoy y Carles Puigdemont mantuvieron dos encuentros. El primero fue en abril de 2016 y el segundo, en enero de 2017, en este caso en secreto. En este año y medio de ruptura oficial de las relaciones ha pasado casi de todo: se ha declarado la independencia, hubo un referéndum ilegal, se aplicó el 155, encarcelamiento de dirigentes y huidas al extranjero de otros, se celebraron elecciones catalanas, cambio de Gobierno en Cataluña y en la Moncloa.

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