Los gobiernos central y vasco escenifican su alta sintonía con el pacto del Cupo

El ministro de Hacienda afirma que el acuerdo demuestra que España no es un Estado centralista

LUIS LÓPEZ BILBAO.

PP y PNV bailan cada vez más juntos. Los acuerdos se dieron a conocer el pasado viernes, pero fue ayer cuando la Comisión Mixta del Concierto Económico entre el Estado y el País Vasco rubricó formalmente la Ley Quinquenal del Cupo que, tras una década de desencuentros entre los ejecutivos central y vasco, determina cuánto pagará la comunidad autónoma a Madrid por las competencias no transferidas hasta 2021. Es decir, se garantiza un lustro de paz financiera y se certifica qué buenas son para los nacionalistas las ausencias de mayorías absolutas en España porque dan amplísimo margen de maniobra a la negociación política. El acuerdo de ayer, además, incluye cambios en el Concierto Económico que aumentarán la capacidad recaudatoria de las haciendas forales vascas.

Es cierto que ahora queda pendiente la votación en el Congreso de los Diputados para que el nuevo marco legal pueda entrar en vigor en enero. Pero, pese a los recelos de Ciudadanos, casi nadie duda que saldrá adelante porque a los votos de PP y PNV, el Gobierno vasco confía que se sumen PSOE y Podemos. «Estamos convencidos de que en las Cortes estos acuerdos tendrán un amplio apoyo», vaticinó también el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

En cualquier caso, el paso fundamental está dado, y con toda solemnidad, porque ayer se sentaron en la mesa del ministerio el propio Montoro; los secretarios de Estado concernidos; el consejero vasco de Hacienda, Pedro Azpiazu; el consejero de Gobernanza Pública y autogobierno, Josu Erkoreka; y los tres diputados generales de Euskadi. En total, doce personas a firmar, todo cordialidad y buenas vibraciones.

«Hoy ha sido posible pactar y garantizar la paz financiera y fiscal para Euskadi. Tenemos cinco años de estabilidad por delante», se felicitó Azpiazu tras salir de la reunión. También porque cerrar cuestiones estratégicas de este calado ha hecho posible «normalizar las relaciones financieras y tributarias entre ambos gobiernos». «Además de un éxito económico suponen un éxito político que trae estabilidad a Euskadi». Aquí, desde el Gobierno vasco se quiso reforzar su perfil dialogante, alejado de convulsiones como la catalana. «La normalidad y no el conflicto deben presidir las relaciones institucionales; y en el ámbito financiero y tributario lo hemos conseguido», señaló Aspiazu.

Éxito y estabilidad

En igual sentido se pronunció Montoro al destacar la «relación franca, leal y colaboradora entre ambos gobiernos» que están «avanzando en el grado de entendimiento». De hecho, incidió en la «satisfacción» que le produce «colaborar en el desarrollo de las haciendas forales», en relación al mayor margen de actuación que tendrán con las modificaciones del IRPF, el Impuesto de Sociedades y el de Sucesiones que se acaba de pactar. «Y hay quien quiere ver a España como un estado muy centralista...», deslizó.

En realidad, el Gobierno central volvió a poner a Euskadi como ejemplo de responsabilidad frente «al desafío independentista, con posiciones muy radicales», que está teniendo lugar en Cataluña.

En relación a la Ley Quinquenal del Cupo no hay grandes novedades porque se mantiene el método de cálculo para determinar cuánto aporta el País Vasco a los Presupuestos Generales del Estado, que este año serán 1.300 millones.

El nuevo y buen clima entre el PP y los nacionalistas vascos responde a la imperiosa necesidad del Gobierno de Mariano Rajoy de contar con los seis votos del PNV en el Congreso para sacar adelante las leyes y medidas claves para el Ejecutivo. De esta forma los populares han aprobado los Presupuestos del Estado de 2017, el techo de gasto para 2018 y confían, con muchas razones para hacerlo, que también podrán contar con el PNV para aprobar las cuentas del Estado para el próximo año.

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