El Gobierno no tolerará un jefe de Ejecutivo simbólico

R. C. MADRID.

El Gobierno rechazó ayer una eventual Presidencia simbólica de Carles Puigdemont, fugado desde el pasado noviembre a Bélgica, combinada con una efectiva en Barcelona. «De ninguna manera toleraremos ese escenario», afirmó el ministro portavoz, Íñigo Méndez de Vigo, zanjando cualquier duda sobre la propuesta de los independentistas para salir del escollo en que se encuentra la investidura.

En una entrevista en RNE, el también ministro de Educación aseguró que el Ejecutivo central no tendrá ninguna contemplación con el candidato de Junts per Catalunya y, aunque confió en que esa iniciativa no llegue al Parlament, advirtió que de hacerlo la recurrirá automáticamente ante los tribunales. «¿Qué es eso de simbólica?, es para darle un sueldo a este señor», se respondió. También el titular de Justicia, Rafael Catalá, terció en el debate para advertir de que esa Presidencia simbólica es «absolutamente imposible».

Respecto a la propuesta del JxCat de hacer una reforma exprés de la ley de la Presidencia de la Generalitat que permita una investidura a distancia del exgobernante autonómico, Méndez de Vigo manifestó que también es «ilegal» y tiene muy poco recorrido desde el punto de vista jurídico. Recordó, además, que Puigdemont está acusado de delitos muy graves, como rebelión y sedición, y, además, está «huido» de la justicia.

El portavoz del Gobierno subrayó las discrepancias que, según su criterio, existen entre las dos principales fuerzas separatistas, JxCat y Esquerra Republicana, sin nada más en común que la desconexión de Cataluña del resto de España. «En sus políticas difieren, y mucho», enfatizó y dejó en sus manos la posibilidad de concurrir a una nueva cita con las urnas. «Ellos sabrán, si no son capaces de encontrar alternativa», aseveró Méndez de Vigo.

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