El Gobierno prepara una visita de Rajoy a la Casa Blanca para finales de septiembre

Duke Buchan III. :: r. c./
Duke Buchan III. :: r. c.

El presidente ha conversado por teléfono con Trump en dos ocasiones, pero aún no ha mantenido ninguna reunión privada

ANDER AZPIROZ MADRID.

Madrid y Washington ultiman los preparativos para la que sería la primera visita de Mariano Rajoy a la Casa Blanca en la era Trump. Desde que el candidato republicano ganó las elecciones el pasado noviembre, ambos mandatarios han mantenido dos conversaciones telefónicas y han intercambiado breves saludos en la cumbre de la OTAN de mayo y en la reunión del G-20 de Hamburgo de julio. No obstante, aún no se han reunido en privado.

Aunque aún no se ha fijado ninguna fecha, todo apunta a que el viaje del jefe del Ejecutivo se produciría a finales de septiembre, apenas unos días antes del 1 de octubre, día en el que el independentismo pretende celebrar una consulta de autodeterminación en Cataluña. Uno de los objetivos de Rajoy sería precisamente obtener el rechazo explícito de Donald Trump al desafío secesionista, algo que ya hizo su antecesor en el cargo, Barack Obama. De cerrarse finalmente la visita, ésta sería la segunda ocasión en la que el jefe del Ejecutivo es recibido en la Casa Blanca.

Además de la entrevista con su homólogo estadounidense, el presidente del Gobierno podría aprovechar su estancia en Washington para asistir a la apertura del periodo de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas.

El viaje se produciría tan solo unos días ante del 1 de octubre, fecha fijada para la consulta soberanista

Estrechas relaciones

Las relaciones del Ejecutivo español con la administración Trump han sido fluidas en estos ocho meses. Aunque los dos presidentes no se hayan reunido aún, sí lo han hecho algunos ministros. Alfonso Dastis fue recibido por el secretario de Estado, Rex Tillerson, el pasado junio. Antes que él, María Dolores de Cospedal visitó el Pentágono. En estos encuentros España y Estados Unidos reiteraron su voluntad de mantener la excelente relación que existió a lo largo de los dos mandatos de Obama. Uno de los resultados fue el compromiso de España a incrementar el gasto militar del PIB hasta el 2% desde el 0,9% actual, una exigencia que ha realizado Trump a todos los socios de la OTAN. Sobre la mesa también está la compra de aviones de combate F-35.

Estos cazas serían los sustitutos de los Harrier de la Armada, con los que comparten su capacidad de despegue vertical. Esta cualidad permitiría embarcarlos en el 'Juan Carlos I', el buque insignia de la Armada española.

En el capítulo de desencuentros figura el muro que el presidente de Estados Unidos quiere construir en la frontera con México. Tras meses de silencio, el Gobierno español finalmente rechazó las intenciones de Trump y se alineó del lado mexicano, algo que en cualquier caso no parece a ver afectado a las relaciones con Washington.

Una de las peticiones que previsiblemente trasladará Rajoy a Trump será el cumplimiento del acuerdo que se alcanzó con la administración Obama para retirar la arena de la playa de Palomares contaminada por radicación, un compromiso que el cambio en la presidencia de Estados Unidos ha dejado en el aire.

Nuevo embajador

El anuncio de la posible visita de Rajoy a la Casa Blanca coincide con el de la elección de Trump del nuevo embajador en Madrid. El escogido para sustituir a James Costos es Duke Buchan III, un acaudalado empresario de 54 años que realizó generosas donaciones a la campaña para la elección del actual presidente. Se da la circunstancia de que los dos inmediatos predecesores del futuro embajador, Alan Solomont y James Costos, fueron también premiados por Obama con la legación de Madrid por su contribución a sus dos victorias electorales.

Buchan es fundador de Hunter Global Investor, una sociedad especializada en inversión inmobiliaria y capital de riesgo. Al margen de su habilidad para los negocios, una de las principales cualidades del nominado es su conocimiento de España. En su época de estudiante, Bucham residió una temporada en Valencia y en Sevilla, lo que hace que en público se declare «un enamorado de la cultura hispánica, la lengua castellana y España». Además, habla español con fluidez y se desenvuelve en catalán, según informó The Hispanic Council. El Senado deberá ahora confirmar el nombramiento aunque la mayoría republicana apunta a un proceso rápido.

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