El Gobierno pone en duda la declaración del jefe de la UDEF sobre 'Gürtel'

Catalá remarca que el responsable policial se refirió al cobro de sobresueldos en el PP como indicios

M. E. ALONSO

MADRID. El Gobierno restó ayer importancia a las palabras del responsable judicial de la 'trama Gürtel' que afirmó que existen indicios de que Mariano Rajoy cobró sobresueldos de la caja B del PP. El inspector jefe de la Unidad de Delitos Económicos y Financiera (UDEF), Manuel Morocho, aseguró este martes en su comparecencia en la comisión que investiga en el Congreso la presunta financiación irregular de los populares que «indiciariamente» el presidente del Gobierno recibió pagos en negro y así se desprende de los papeles del extesorero del PP Luis Bárcenas. «Habrá que ver qué valor tiene esa declaración», dijo el titular de Justicia, Rafael Catalá en la Cámara baja poniendo en duda el testimonio del responsable policial, que se refirió al 'caso Gürtel' como «corrupción en estado puro». En respuesta a una pregunta de Unidos Podemos en la sesión de control al Gobierno, el ministro enfatizó que Morocho se refirió a los cobros en negro como indicios. «Decía indiciariamente», remarcó y recordó que serán los jueces y no los diputados quienes dicten sentencia.

Catalá recordó que el PP está acusado a título lucrativo, lo que significa que se desconoce que se ha cometido un delito. «Eso solo tiene una responsabilidad civil y no penal, por lo que midan bien las conclusiones porque es bueno esperar a que haya una sentencia definitiva», manifestó.

También se pronunció sobre el asunto el expresidente José María Aznar, quien negó tener conocimiento de que en el PP existiera una contabilidad opaca con dinero negro y de que se pagaran sobresueldos de manera fraudulenta mientras fue presidente del partido durante catorce años. El exgobernante se negó a asumir cualquier tipo de culpa porque «no era el responsable» de las finanzas y de las contrataciones de la formación, si bien puntualizó que «no se siente indiferente» ante el daño causado.

Aznar se desvinculó así de la supuesta caja B y negó tener relación con los presuntos cabecillas de la trama a pesar de que Francisco Correa fue invitado a la boda de su hija Ana en El Escorial. «No me siento responsable, pero no me siento indiferente», resumió, para mostrar a continuación comprensión por el hecho de que haya ciudadanos «profundamente irritados que no estén dispuestos a perdonar».

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