El Gobierno ofrece al PSOE elevar el gasto educativo al 5% del PIB si vuelve al pacto

El titular de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, el viernes, a su llegada a la rueda de prensa del Consejo de Ministros. ::  Juan Carlos Hidalgo / efe/
El titular de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, el viernes, a su llegada a la rueda de prensa del Consejo de Ministros. :: Juan Carlos Hidalgo / efe

Méndez de Vigo reta a Pedro Sánchez a que cumpla su palabra tras demostrarle que hay «voluntad política» para llegar a un acuerdo

ALFONSO TORICES MADRID.

El Gobierno ha decidido mover ficha para tratar de resucitar las agonizantes negociaciones políticas en busca de un pacto de Estado por la educación. Unas conversaciones que descarrilaron hace un mes, con las negociaciones políticas aún en su segundo punto, cuando el PSOE dio un portazo, que fue secundado días después por Unidos Podemos y los diputados nacionalistas, tras no lograr que el PP se comprometiese a incluir en el acuerdo una financiación mínima para la enseñanza no universitaria equivalente al 5% del PIB español. En la mesa de diálogo, creada hace más de un año, se quedaron solos el PP y Ciudadanos, con los partidos que suman a 178 de los diputados del pleno, más la mitad del Congreso, fuera de las conversaciones y de un hipotético acuerdo.

El ministro de Educación, que desde el primer día defendió que la salida del PSOE de la subcomisión parlamentaría que negocia el pacto no se debía a un desencuentro con la financiación sino a una estrategia electoral, aprovechó ayer una de sus intervenciones en la convención del PP, en Sevilla, para lanzar un órdago político a Pedro Sánchez.

Se comprometió a que el PP acepta que el pacto de Estado incluya que la financiación mínima de los colegios y institutos españoles alcanzará el 5% del PIB, pero, al tiempo, exigió a Sanchez y a su partido que ahora cumplan con lo prometido -la última vez en una entrevista el viernes pasado-, que si el Gobierno aceptaba sus exigencias mínimas de gasto educativo regresarían a la mesa de negociación y retomarían el intento de alcanzar un pacto de Estado en esta materia, algo hasta ahora inédito en la etapa democrática.

Méndez de Vigo se reafirmó en que tanto él como el PP siguen pensando que «lo normal» -como defendieron en la subcomisión- es fijar un compromiso concreto de financiación para el sistema educativo español cuando se sepa a qué acuerdos ha llegado el pacto y qué costes tiene su ejecución, pero aseguró que da este paso, la aceptación de la condición sine qua non del PSOE, «para demostrar que el Gobierno tiene voluntad política de alcanzar un pacto de Estado por la educación».

«El dinero -abundó- no tiene que ser el factor que impida llegar a un acuerdo si existe voluntad política; y por nuestra parte la hay». Por eso, concluyó, «le pido al señor Sánchez que cumpla con su palabra y vuelva a la mesa del pacto».

Su intención con la cesión es clara. O bien consigue resucitar unas conversaciones cuyo embarrancamiento ya estaba provocando duras críticas de diferentes agentes de la comunidad educativa tanto hacia el Gobierno como hacia el PSOE o bien, si ni de esta manera se logra retomar el diálogo, descargaría todas las culpas políticas del posible fracaso en los socialistas.

Méndez de Vigo, de hecho, defendió la necesidad del pacto para «dar un salto de calidad en nuestro sistema educativo» y pidió a todos los partidos «que piensen en los ciudadanos y no en los réditos electorales». «El Gobierno no va a buscar excusas para no llegar a un acuerdo que nuestro país necesita», avisó.

Sin detalles

Lo que no avanzó el ministro cuando ayer, en Sevilla, hizo su ofrecimiento al PSOE son los detalles y el alcance de su propuesta. En cuántos años estaría dispuesto a alcanzar el 5% del PIB en el gasto, que en la actualidad está en el 4%; cuánto dinero adicional destinaría cada año a este objetivo; y si se trataría de un esfuerzo presupuestario del Estado o si cuenta con que las autonomías tendrán que asumir parte del coste.

La última propuesta del PP, la que motivó el portazo del PSOE por considerarla «ridícula», ofrecía incrementar el gasto educativo no universitario en 5.000 millones hasta 2025, a razón de unos 700 al año, para alcanzar el máximo gasto que España hizo en colegios e institutos, el de 2009. Añadió dos puntualizaciones, que estaban dispuestos a elevar esta cantidad según los acuerdos del pacto, pero que las autonomías tenían que comprometerse a destinar a la educación no universitaria al menos un tercio de toda su financiación.

La exigencia mínima del PSOE, sin la que entendían que era imposible revertir los recortes educativos y ejecutar las mejoras del pacto, fue alcanzar el 5% del PIB en 2025, para lo que el Estado tenía que aumentar la financiación al menos en 10.000 millones, 1.500 cada año. Es decir, el doble de la última oferta popular.

Está por ver si la propuesta de Méndez de Vigo le basta al PSOE para volver a la mesa de negociación, pero desde luego se queda bastante lejos de los mínimos de Unidos Podemos para el pacto. Piden un gasto del 5% del PIB para 2020, que se extienda al 6% en 2022, y que se aproxime al 7% en 2024.

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