El Gobierno niega que Bélgica pidiera datos del imán de la célula yihadista

Los terroristas que viajaron a París pernoctaron en un hotel de Malakoff y estuvieron de compras en la Fnac

RAMÓN GORRIARÁN MADRID

El Ministerio del Interior nunca recibió una solicitud de información por parte de las autoridades belgas sobre el imán Abdelbaki Es Satty, adoctrinador y al parecer cerebro de la célula yihadista del atentado de Barcelona y el ataque de Cambrils. «No consta», dijeron el ministro del Interior y el portavoz gubernamental. Todo apunta a que nadie se fijó en el clérigo musulmán a pesar de sus antecedentes de tráfico de drogas y evidente radicalización islámica.

La Abogacía del Estado no recurrió la sentencia de un tribunal de Castellón de 2015 que anulaba su expulsión de España tras cuatro años en prisión por tráfico de drogas. La Guardia Civil y la Policía no estaban al tanto de su desplazamiento al año siguiente a Bélgica y sus vínculos con líderes fundamentalistas. Para los Mossos d'Esquadra era casi un desconocido sobre el que no tenían sospechas. Las Comunidades Islámicas de Cataluña, que sabían de su actividad como imán en Ripoll, se quejan de que nadie les avisara de sus antecedentes por narcotráfico, que de haberlos conocido hubieran frustrado su contratación. Abdelbaki Es Satty, marroquí de 44 años, era una sombra en la que nadie reparó.

Juan Ignacio Zoido e Íñigo Méndez de Vigo se sacudieron la responsabilidad que pudieran tener las fuerzas de seguridad en el descontrol sobre el religioso musulmán. «Al Gobierno no le consta» una petición de información del Gobierno belga sobre Abdelbaki Es Satty, afirmó el portavoz del Gobierno. «A la hora y el momento de hoy» ni la Policía ni la Guardia Civil «habían recibido ninguna comunicación» de Bruselas, apuntó el ministro del Interior tras reunirse ayer con su homólogo francés, Gerard Collomb, en París, encuentro que comenzó con un minuto de silencio por las víctimas de los atentados.

Respondían así al alcalde del municipio belga de Vilvoorde, Hans Bonte, quien aseguró que pidió datos a las autoridades españolas sobre el imán que a comienzos del año pasado buscaba trabajo en su localidad y cuyo comportamiento levantó sospechas. El regidor señaló que el 8 de marzo de 2016 recibió la respuesta de que no tenía antecedentes judiciales enviada por un cuerpo policial español. Bonte no precisa qué cuerpo de seguridad le informó. Los Mossos d'Esquadra, aunque en ningún caso pudieron ser los destinatarios de la solicitud porque las relaciones entre Bélgica y España son de estado a estado, dicen que tampoco recibieron nada. Abdelbaki Es Satty, tras su frustrada aventura laboral en Vilvoorde, regresó a España en marzo de 2016 y se instaló en Ripoll, donde dirigió el rezo y predicó en la mezquita Annour sin llamar la atención.

Sin datos

Zoido y Collomb abordaron en su reunión el viaje que efectuaron a la capital francesa cuatro miembros de la célula yihadista una semana antes de los atentados. El ministro galo reiteró que sus fuerzas de seguridad están «intentando determinar por qué vinieron a París y qué hicieron», pero no dio ningún detalle más. Su colega español señalo que «la investigación está abierta» y tampoco aportó nuevos datos para «no perjudicar las investigaciones».

Entre los viajeros estaba, según el diario Le Parisien, Younes Abouyaaqoub, autor de 14 de las 15 muertes en los atentados. El periódico en su edición de ayer precisó que los yihadistas se alojaron el 11 de agosto en un hotel de Malakoff, en el departamento de Hauts de Seine, al sur de París, y que además estuvieron de compras en un establecimiento de la cadena de librerías y material audiovisual e informático Fnac. Volvieron a España al día siguiente en el Audi A3 negro que se utilizó en el intento de atropello masivo en Cambrils y en el que murieron cinco terroristas.

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