El Gobierno se felicita por la captura de Puigdemont

R. C.

El Gobierno calificó ayer la detención en Alemania de Carles Puigdemont de «buena noticia». La vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría defendió que la captura del expresidente de la Generalitat, en la que participaron Policía Nacional y el Centro Nacional de Inteligencia (dependiente del Ministerio de Presidencia que ella encabeza), demuestra que «nadie puede burlarse infinitamente de la justicia».

La número dos del Ejecutivo admitió que desde la Moncloa se han vivido con «mucha atención e intensidad» los cinco meses en los que el líder de Junts per Catalunya ha permanecido en el extranjero para eludir la acción de los tribunales. Ahora habrá que esperar a que la justicia alemana decida sobre su entrega a España, para lo que dispone de un plazo de sesenta días ampliable a otros treinta. Los independentistas pretenden tramitar una reforma del reglamento del Parlament para que el candidato a la investidura pueda ser elegido sin estar presente en la Cámara. A pesar de que hace unas semanas JxCat y Esquerra pactaron otorgar a Puigdemont una presidencia «simbólica», la portavoz de primer grupo, Elsa Artadi, advirtió de que buscarán la fórmula para que sea presidente «de verdad».

Sáenz de Santamaría replicó, tras participar en la reunión de subsecretarios, que el Tribunal Constitucional ya tomó medidas cautelares para impedir que «cualquier candidato se pueda saltar la ley» e hizo extensiva su advertencia al presidente del legislativo autonómico, Roger Torrent, que este fin de semana llamó a formar «un frente unitario» como reacción al procesamiento de la cúpula del 'procés'. «Espero que sea consciente de que no está ahí para atender a sus seguidores», dijo la vicepresidenta. Un mensaje similar lanzaron también, por cierto, el PSOE y Ciudadanos con cuyos líderes ha mantenido contacto en las últimas horas, según el Ejecutivo, Mariano Rajoy.

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