El Gobierno exige más compromiso político para afrontar la amenaza terrorista

Sáenz de Santamaría, ayer, durante la reunión en la que agradeció a los hoteleros catalanes su ayuda tras los atentados. ::  Marta Pérez / efe/
Sáenz de Santamaría, ayer, durante la reunión en la que agradeció a los hoteleros catalanes su ayuda tras los atentados. :: Marta Pérez / efe

N. VEGA MADRID.

Gobierno y PP no entienden que haya razones, más allá de la mera voluntad política, que impidan a Podemos y los nacionalistas sumarse al pacto contra el yihadismo. 24 horas después de que todos los partidos, salvo EH-Bildu, escenificaran en el Ministerio del Interior su coincidencia en la condena firme de los atentados de Barcelona y Cambrils, Soraya Sáenz de Santamaría emplazó ayer a las fuerzas políticas que ejercen de observadoras en este foro a abandonar ese rol y suscribir el acuerdo para hacer frente a una amenaza de carácter global. «La unidad de los demócratas -defendió la vicepresidenta- es la mayor debilidad de los terroristas».

El ministro del Interior, encargado de trasladar a los representantes políticos los avances en la investigación y el nivel de alerta en España, invitó el mismo lunes a Podemos, PNV, PDeCAT, Esquerra y Compromís a incorporarse al pacto. Todos estuvieron presentes en el encuentro sin haber firmado el acuerdo que sellaron en 2015 Mariano Rajoy y Pedro Sánchez para hacer frente al avance del yihadismo. Pero el PP dio ayer por acabado el tiempo de los observadores.

«No es una misión de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) en Tayikistán», reprochó en Onda Cero el portavoz parlamentario de los populares. Dado que se trata de un pacto político, Rafael Hernando exige compromiso, no «estar a medias», y, aunque admite que la flexibilidad con Podemos y el resto de partidos no firmantes ha tenido «un recorrido», cree que debe cambiarse el planteamiento.

¿Revisión o reformulación?

La reflexión la comparte Ciudadanos. Fuentes del partido liberal recuerdan que el sentido del pacto es el de consensuar una política antiterrorista integral y no únicamente el de mostrar una fotografía de unidad que, por su valor, podría conseguirse con una reunión extraordinaria tras cada atentado.

Aun así, el partido de Albert Rivera apuesta por «redefinir» y dar «un nuevo impulso» al acuerdo, aunque no con el objetivo de redactar un documento «más genérico» que seduzca a partidos como Podemos y los nacionalistas, sino «para lograr que el pacto antiyihadista sea más operativo, con reuniones periódicas e informes de análisis».

El PP asegura estar abierto a esa revisión, pero para añadir funciones, no para rectificar principios. Los discrepantes entendieron en 2015 que las reformas en el campo penal emprendidas a raíz del pacto podían recortar libertades y consagrar la figura de la prisión permanente revisable. Pero fuentes populares creen que el texto del acuerdo era muy genérico y no entraba a fondo en esta materia. Además, subrayan que hay un consenso bastante general sobre qué hay que hacer y ponen en valor que ningún partido nacionalista haya planteado inconvenientes a intensificar la coordinación entre las fuerzas de seguridad del Estado y las policías locales.

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