El Gobierno confía en el PSOE para salvar los primeros meses de 2018

El Ejecutivo buscará el apoyo de los socialistas en el Congreso para mantener los engranajes del Estado en ausencia de Presupuestos

MADRID.

El aval del electorado a los dirigentes de la Generalitat destituidos y el rearme de Ciudadanos en los comicios del pasado jueves, no auguran un 2018 de gestión fácil para Mariano Rajoy. Aun así, en el PP se atreven a anticipar que el jefe del Ejecutivo, bregado en innumerables crisis, podrá manejar la situación para intentar salvar su mandato. «Estamos en condiciones de gobernar y no tengo ninguna intención de adelantar las elecciones», proclamó el presidente el pasado viernes. De momento, en lo inmediato, el Gobierno confía en el PSOE para superar los primeros compases del año en el Congreso en ausencia de un proyecto de ley de Presupuestos.

Ese fue el primer impacto del desafío independentista en la política nacional. A la vuelta del verano, el pulso entre la Generalitat y el Gobierno en vísperas del referéndum secesionista del 1 de octubre hizo inviable presentar una propuesta presupuestaria con garantías de ser aprobada. El PNV, que fue pieza clave en la negociación de las cuentas de 2017, dejó en suspenso su colaboración con el Ejecutivo y el 30 de octubre, tres días después de que Rajoy cesara a Carles Puigdemont y sus consejeros, se reafirmó en que no se daban las condiciones para retomar los contactos. «Más que en nosotros, el foco debería estar en el PSOE -apuntaron fuentes de la formación nacionalista-; si les apoyan en lo más grave que ha pasado en décadas, el 155, cómo no van a hacerlo en algo de mucha menor trascendencia como los Presupuestos».

En la Moncloa entienden la posición política del PNV, que deduce de los comicios del 21-D que la mayoría respalda un referéndum y que se hace necesaria «una forma distinta de encarar el conflicto catalán». Interpretan en el Gobierno que los nacionalistas se encuentran atrapados entre la oportunidad de negociar partidas importantes para el País Vasco y la imposibilidad de sentarse con el Ejecutivo que mantiene intervenida la autonomía de Cataluña, una circunstancia que no ha cambiado.

En este contexto, Rajoy anunció el viernes que su voluntad es empezar a dialogar ya, esta misma semana, las cuentas. Otras fuentes gubernamentales, sin embargo, asumen que quizá haya que esperar al menos hasta que se conforme la Generalitat y concluya la vía del 155. Eso siempre y cuando los nuevos dirigentes catalanes renuncien a vulnerar la legalidad y a romper de manera unilateral con el resto de España. Porque de perpetuarse el problema, quizá la menor de las inquietudes sean los Presupuestos.

En todo caso, el Ejecutivo siempre tendrá la opción de aparcar las cuentas de 2018 y centrarse en negociar en septiembre las del año siguiente. De apuntalar las de 2019, la mayor parte de la legislatura estaría salvada. Hasta ahora contaba con la mayoría alternativa tejida con Ciudadanos, PNV, Coalición Canaria, Nueva Canarias, UPN y Foro Asturias, y espera mantener la fórmula en el futuro.

La incertidumbre, sin embargo, sobre lo que acontecerá en los próximos meses no facilita, al menos por ahora, los pronósticos. Fuentes de la Moncloa no creen que Ciudadanos quiera bloquear la legislatura y forzar la disolución de las Cortes. Sobre todo, porque el reparto de fuerzas en Cataluña aconseja prudencia. Pero tampoco se atreven a descartar ningún escenario. Lo que sí reiteran es que, mientras tanto, seguirán intentando solventar el día a día en el Congreso con las herramientas que tienen.

Balance del año

En los últimos doce meses, recuerdan en el Gobierno, el PSOE ha contribuido a que el Estado continúe funcionando. El balance del año recoge que en 2017 se han tramitado 21 reales decretos leyes en la Cámara baja, de los cuales el Grupo Parlamentario Socialista apoyó 16, se abstuvo en tres y rechazó los dos relativos a la estiba.

Es cierto que ni el Ejecutivo ha arriesgado con las iniciativas enviadas al Parlamento ni el PSOE ha tenido que sumarse a propuestas de gran calado político. Más allá de las transposiciones de directivas europeas, los socialistas secundaron reales decretos como el del bono social, la protección de los consumidores en materia de cláusulas suelo y de los deudores hipotecarios, medidas urgentes para paliar los efectos tanto de los temporales como de la sequía, varias ofertas de empleo público o la prórroga del Programa de Activación para el Empleo.

En cuanto a los proyectos de ley aprobados definitivamente en el Congreso este año, sólo siete culminaron el proceso. En cinco de las votaciones, el PSOE pulsó el botón verde: la modificación del Concierto Económico, la metodología para el cálculo del cupo vasco, la ley sobre precursores de explosivos y dos adaptaciones a directivas del Parlamento Europeo. Se abstuvo en la Ley de Contratos del Sector Público y rechazó los Presupuestos de 2017.

Y esta es la dinámica que el Gobierno y el PP aspiran a sostener. Fuentes del PP recuerdan que la relación renovada de Rajoy con Pedro Sánchez abona este terreno. Aunque sea para asegurar una mínima actividad legislativa.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos