El Gobierno confía en que el perfil del sustituto sirva para tender puentes en el Congreso

Sáenz de Santamaría, a su llegada ayer a un acto en el Congreso. :: f. alvarado / efe/
Sáenz de Santamaría, a su llegada ayer a un acto en el Congreso. :: f. alvarado / efe

La oposición reprocha a Rajoy haber perdido la oportunidad de acometer una amplia remodelación de su Gabinete

NURIA VEGA MADRID.

Cargos del PP no tardaron en colgar la etiqueta de «técnico» a Román Escolano, que sustituirá a Luis de Guindos al frente del Ministerio de Economía. En los últimos meses algunas voces del partido habían trasladado que quizá era el momento de buscar perfiles más políticos para dar un nuevo impulso al Gobierno a un año de las elecciones autonómicas y locales. Si esa era su expectativa, ayer se vio frustrada. En el Ejecutivo, sin embargo, sostienen que la nueva incorporación puede contribuir al propósito de mejorar el contacto con el resto de formaciones y con la calle.

Fuentes gubernamentales aseguran que con el nombramiento de Escolano se ha buscado, en primer lugar, garantizar la «continuidad» tanto en las políticas económicas y como en la interlocución con los mercados, los países europeos y las instituciones de la UE. No en vano, Mariano Rajoy anunció hace días su intención de elegir un relevo que llegara a la cartera de Economía con conocimiento de los temas que se iba a encontrar encima de la mesa. Pero, además, creen que el nuevo ministro puede resultar más «cercano» que su predecesor.

Quienes le conocen aseguran que cuenta con habilidades comunicativas e intuyen que pronto podría adquirir destreza en el debate político. Si esto es así, el tiempo lo dirá. Se trata de una cualidad especialmente valiosa ahora que el Gobierno necesita reforzar los puentes con sus posibles socios en el Congreso, donde cuenta con una exigua mayoría para promover su proyecto legislativo. Pero también puede resultar útil para el PP, que intentará atraer hacia sus siglas al electorado que amenaza con fugarse seducido por Ciudadanos en el centro derecha.

Soraya Sáenz de Santamaría defendió ayer que, además, a Escolano, antiguo colaborador de los gobiernos del PP, le avala una trayectoria «muy consolidada». «Es bueno venir con mucha experiencia y él la tiene», celebró la vicepresidenta del Gobierno. «Era difícil remplazar a Luis de Guindos, pero el presidente ha hecho una gran elección», suscribió el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, «buen amigo» reconocido del fichaje de Rajoy.

Primer cambio en la foto

El cambio en Economía es el primero que efectúa el presidente en esta legislatura y, por ahora, no muestra interés alguno en acometer una remodelación de calado en el Ejecutivo. «Este es un Gobierno -argumentó la semana pasada- que se ha formado hace relativamente poco, dieciséis meses». Además, Rajoy no ha detectado en su Consejo de Ministros carencias o errores que le aconsejen actualizar el equipo.

La marcha en diciembre de su jefe de Gabinete, Jorge Moragas, el hueco en Economía o incluso la hipótesis de que la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, podría ser una solución para la crisis del PP catalán, alimentaron a finales de 2017 las especulaciones sobre movimientos internos. Algunas fuentes del partido, inquietos por el retroceso electoral en Cataluña y el impulso de Ciudadanos en las encuestas, trasladaron en privado la oportunidad de relanzar el Gobierno con nuevas incorporaciones. Pero esos planes no figuraban en la agenda de Rajoy.

La oposición lamentó ayer que el presidente del Gobierno no haya aprovechado para dar salida a los ministros que han sido censurados en el Congreso. Es el caso del titular de Justicia, Rafael Catalá; Interior, Juan Ignacio Zoido; Hacienda, Cristóbal Montoro; y Exteriores, Alfonso Dastis. «Exigimos a Rajoy que deje de nombrar ministros y se ponga a cesar a los reprobados», instó la portavoz adjunta de Unidos Podemos en el Congreso, Ione Belarra.

También Ciudadanos se sumó a la crítica. «En lugar de hacer una crisis de Gobierno, hace de Rajoy y no hace nada», reprochó el líder de los liberales, ayer en Luxemburgo. Albert Rivera dejó caer que la decisión del jefe del Ejecutivo puede poner en peligro que España mantenga la vicepresidencia del Banco Europeo de Inversiones, puesto que ocupaba Escolano. Esa opción, sin embargo, no la contemplan en la Moncloa.

El responsable del área económica del PSOE, Manuel Escudero, mientras tanto, se limitó a señalar que «lo que se necesita no es tanto un ministro técnico, sino político».

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