El Gobierno catalán insiste en una mediación sin aclarar para qué

Ni el Gobierno central ni la UE dan pábulo al requerimiento de Puigdemont, que no renuncia a la secesión

CRISTIAN REINO BARCELONA.

Mediación es la palabra de moda en la política española después de la jornada de votación del 1-O y sobre todo ante el miedo general que ha provocado una eventual declaración de independencia de Cataluña. Sin embargo, y a pesar de que han surgido innumerables ofrecimientos y peticiones, oficiales y oficiosas, hasta la fecha no hay nada en curso. La Generalitat busca una salida, pero no concreta para qué, si para vehicular un cierto aterrizaje al proceso o para evitar daños colaterales en la ruptura.

El vicepresidente catalán, Oriol Junqueras, afirmó ayer que el Ejecutivo catalán está haciendo «todo lo posible por encontrar vías de mediación y diálogo». «Hay muchas personas e instituciones trabajando en esta dirección. Por nuestra parte siempre será bien acogido y espero que el Gobierno español rectifique», dijo.

Para el dirigente de Esquerra, la propuesta del líder de Podemos, Pablo Iglesias, de que los gobiernos central y catalán se sienten a negociar un mediador podría ser un punto de partida sobre el que empezar a trabajar. «Cuestiones como ésta ayudarían mucho. Si el Gobierno español quiere, hay mucha gente que está intentando mediar»,aseguró.

En esta línea, el presidente de la Generalitat se reunirá hoy con los miembros de la 'Comisión Independiente para la Mediación', integrada por el Colegio de Abogados de Barcelona, junto a representantes sindicales, patronales y universidades.

Ese grupo pide gestos tanto al Gobierno catalán como al central. Al autonómico, que descarte toda «decisión inmediata sobre el modelo político organizativo», es decir, que aparque la declaración unilateral de independencia prevista para el lunes, mientras que a Mariano Rajoy le reclama que ordene retirar las fuerzas de seguridad desplegadas por el 1-O.

Reforma de la Carta Magna

A partir de ahí, creen que podría abrirse algún tipo de diálogo. CCOO, presente en ese grupo mediador a través de su sindicato en Cataluña, pidió ayer que se abra un proceso de negociación entre la Moncloa y el Palau de la Generalitat, con el objetivo de abordar una reforma de la Constitución y un nuevo marco de autogobierno para Cataluña, sin acciones unilaterales. Puigdemont lleva reclamando desde el domingo, después de proclamar los resultados del referéndum, la mediación entre el gobierno catalán y el Estado para encontrar una salida al pleito catalán. El lunes propuso que esta mediación fuera «apadrinada» por la UE y sugirió un actor internacional, pero tanto Bruselas como la Moncloa han rechazado la oferta. De momento, no están dispuestos a entrar en el juego de los mediadores; el PSOE, tampoco.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, también intervino en el debate y propuso ayer a una veintena de cónsules de la Unión Europea crear una plataforma de diálogo bajo el paraguas de la Comisión Europea con el que reducir la tensión actual entre la Generalitat y el Gobierno. Incluso la CUP acepta la mediación, siempre y cuando no sirva para no hacer efectivo el resultado del 1-O.

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