El Gobierno catalán envía las notificaciones de las mesas a pesar de la suspensión del 1-O

Urnas en la sede de la Asamblea Nacional Catalana. :: A. García / efe

Puigdemont afirma que el referéndum ya «no lo para nadie» y apela a la defensa de los derechos humanos

CRISTIAN REINO BARCELONA.

A cinco días para el referéndum, el Gobierno catalán insistió ayer en que el próximo 1 de octubre se votará, aunque ya admite que la consulta no tendrá todas las garantías. A pesar de la orden de la Fiscalía a los Mossos para que precinten los colegios electorales, el presidente de la Generalitat fue contundente. «Esto no lo para nadie», afirmó en un mitin en L'Hospitalet de Llobregat. El dirigente nacionalista apeló a la defensa de los derechos humanos y advirtió de que los catalanes no olvidarán la «represión» del Estado contra el 1-O. «Hemos visto cosas que no veíamos desde la época de Franco», aseguró.

La Generalitat, en cualquier caso, ha pasado en semanas de decir que se votará en las misma condiciones que siempre a reconocer veladamente que la votación se celebrará casi como se pueda. Y culpa de ello al Gobierno central, por haber instaurado el «estado de excepción», lo que justifica que esconda todas sus cartas y no quiera dar los detalles sobre cómo piensa ejecutar la votación, toda vez que está suspendida y la operación de la Guardia Civil de la semana pasada y los movimientos de la Fiscalía la han dejado herida de muerte.

Los independentistas sí que confirmaron al menos que la Generalitat comenzó ayer a enviar las notificaciones del sorteo de los miembros de las mesas electorales para el referéndum. La Sindicatura electoral, antes de que sus integrantes cesaran la semana pasada para evitar pagar la multa del Tribunal Constitucional, amplió el plazo hasta ayer para que la administración catalana enviara las notificaciones de las mesas. Según señaló la portavoz de Junts pel Sí, Marta Rovira, «están llegando algunas notificaciones pero no han acabado de llegar todas», de las 55.000 previstas.

La Generalitat celebró ayer su última reunión antes de la consulta del domingo, pero aun así dejó muchos cabos sueltos sobre los preparativos. Tanto en lo que respecta a las mesas, al operativo policial, a las tarjetas censales, al recuento o a la sindicatura electoral. «Por mucho ardor guerrero que pongan, el referéndum se hará», advirtió el porta voz Jordi Turull.

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