El Gobierno abrocha con Rivera al frente constitucionalista para impedir otro 9-N

Rajoy se reúne en Moncloa con el líder de Ciudadanos mientras Sánchez insinúa su apoyo a la retirada de las urnas

NURIA VEGA MADRID.

En una semana trascendental para el devenir del proceso independentista, Mariano Rajoy se ha procurado el respaldo sin fisuras del bloque de partidos que defienden la Constitución. La reunión de ayer en la Moncloa con Albert Rivera, horas después de una conversación telefónica con Pedro Sánchez, sirvió para hacer ostensible la unidad de PP, PSOE y Ciudadanos frente a un desafío que desembocará esta semana en la convocatoria del referéndum de autodeterminación.

«El señor Puigdemont sólo tiene una fijación, que es la independencia -alertó el líder de los liberales-, y por ahí no vamos a pasar ni el señor Rajoy ni yo mismo ni el señor Sánchez».

Rivera estaba citado en la Moncloa a las diez menos cuarto de la mañana. Una hora después, el presidente de Ciudadanos abandonó la sede gubernamental con la convicción de que «todas las ilegalidades que se cometan» en los próximos días en Cataluña deben tener respuesta. Especialmente para evitar un «bochorno» como el del 9 de noviembre de 2014, cuando la consulta se celebró pese a que el Gobierno rehusó reconocerla como un referéndum. «El 9-N hubo un vacío y ni la Fiscalía impidió que se abrieran los colegios ni se impidió que se utilizara dinero público ni el Gobierno hizo nada -denunció-; es un ejemplo de lo que no hay que hacer».

El temor entonces a la imagen de las fuerzas de seguridad retirando las urnas pesó más que la determinación de reprimir una consulta que no tenía validez legal. Tres años después, sin embargo, el Gobierno sostiene que el independentismo no ha logrado apoyos en el exterior y lo que ahora considera inaceptable es conceder a Carles Puigdemont los éxitos que la ley y la jurisprudencia del Tribunal Constitucional le niegan.

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