La Generalitat avisa que ya está lista para actuar como un Estado independiente

CRISTIAN REINO BARCELONA

Después de semanas en las que se han sucedido noticias poco alentadoras para la causa independentista, como la fuga masiva de empresas, el vicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, trató ayer de elevar la moral de la tropa independentista. Junqueras, que además de vicepresidente es el consejero de Economía, garantizó que el Ejecutivo catalán lo tiene todo listo para funcionar con normalidad tras una eventual proclamación de la república. «Estamos preparado para asumir las responsabilidades», afirmó.

Entre otros asuntos críticos, se mostró convencido de que si el Gobierno dejara de transferir los recursos que le corresponden a la Generalitat como comunidad autónoma, la administración catalana estaría «en disposición de garantizar el pago de las nóminas y de las pensiones», de poner en marcha la nueva administración tributaria, de mantener los servicios públicos y la supervivencia económica de Cataluña, así como conseguir crédito. Sobre este último punto no aclaró qué país podría avalar un préstamo a Cataluña, y es que, por ejemplo, la agencia Standard & Poor's amenazó recientemente con bajar la calificación de la deuda catalana a un nivel inferior al de bono basura.

La Generalitat depende en la actualidad del grifo que le suministra Hacienda, a través del FLA, pero aun así, Junqueras trasladó ayer que en el momento en que Montoro deje de sustentar financieramente a Cataluña, la administración catalana tomará el mando. Eso sí, no dijo cómo conseguirá que los catalanes paguen sus impuestos en la agencia tributaria catalana y no en la española, tras la declaración unilateral de independencia.

Ante la tormenta económica que está cayendo por la fuga de empresas, la línea oficial en el Palau de la Generalitat ha consistido, desde el primer día, en tratar de quitarle trascendencia, casi para mitigar el pánico que hay en una parte de la sociedad. Junqueras insistió ayer en esta línea. Y aunque la salida de sedes le tocó de cerca (ayer fue el turno de Cementos Molins, cuya fábrica está en Sant Vicenç del Horts, localidad de la que fue alcalde), reiteró que la marcha de empresas no tiene impacto sobre la economía ni a la hora de recaudar impuestos.

En cualquier caso, el líder de Esquerra tenía ayer previsto reunirse con representantes de multinacionales implantadas en Cataluña, para trasladarles tranquilidad, pero finalmente canceló el encuentro.

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