Cs gana en tres de las cuatro capitales

Las provincias de Lleida y Girona, las menos urbanas, siguieron fieles a Puigdemont, mientras ERC sólo se hizo fuerte en el Delta del Ebro

KOLDO DOMÍNGUEZ

La gran ola de votos que ayer aupó a Inés Arrimadas como la ganadora de las elecciones vino del mar. Del Mediterráneo. Un tsunami naranja coloreó toda la franja costera de Cataluña, la más poblada y urbana de la comunidad, para convertir a Ciudadanos en la primera fuerza de votos. Sólo se salvó la zona norte de Girona, que fue para Junts per Catalunya, y la zona sur de Tarragona, que se decantó por ERC. Pero en el resto del litoral mediterráneo Arrimadas se dio un abrumador baño de votos, así como en las capitales de provincia salvo Girona, que se mantuvo fiel a Puigdemont -fue su alcalde más de una legislatura-.

En Barcelona capital, Arrimadas logró más de 200.000 votos, un 25% más que hace cuatro años. En Lleida, uno de cada cuatro electores se decantó por la papeleta naranja, mientras que en Tarragona su victoria fue aún más abrumadora, con un 35% de apoyos. Hace cuatro años ya había sido la segunda fuerza en las cuatro capitales, pero la división del voto soberanista que concurrió en 2015 bajo la coalición JxSi la ha situado en primer lugar.

Esos sufragios de las grandes urbes llevaron a Ciudadanos a ganar en las provincias de Barcelona y Tarragona, mientras que las papeletas de los pueblos más pequeños entregaron Lleida y Girona a JxC. El expresident huido en Bruselas ganó en la Cataluña más rural, feudo tradicional del soberanismo. La geografía volvió a evidenciar la polarización política de Cataluña.

Ciudadanos ganó en las comarcas más industriales, las que se arremolinan sobre Barcelona y son el motor económico de la comunidad. Vallès Occidental, Vallé Oriental, Baix Llobregat... todas se decantaron por Inés Arrimadas. Conocido históricamente como el 'cinturón rojo' por ser el granero de votos del PSC, la candidata ganadora de las elecciones consiguió erigirse con holgura en la primera fuerza en L'Hospitalet del Llobregat, Badalona, Cornellá, Santa Coloma... En todas ellas superó el 30% de los votos, relegando a los socialistas a la segunda fuerza. El voto útil generó un trasvase de votos desde las otras formaciones constitucionales, que no consiguieron vencer, a la espera de cerrar el escrutinio, en ningún municipio, salvo el PSC en Bausen y Canejan, dos pequeñas poblaciones del Valle de Arán. El PP se quedó en blanco, al igual que Cat Comú-Podem, que no lideró ninguna población. La CUP, por su parte, tuvo que conformarse con media decena de poblaciones de la Cataluña interior.

El descalabro del PP se tradujo en que cerró la noche sin teñir de azul ni un solo punto del mapa electoral, al igual que Cat Comú-Podem, que no lideró ninguna población. La CUP, por su parte, tuvo que conformarse con media decena de poblaciones de la Cataluña interior. ERC, por su parte, que partía como favorito para hacerse con la victoria, se limitó a vencer en municipios aislados de Lleida, en pequeñas localidades del entorno de Barcelona capital -en comarcas interiores de la provincia- y, sobre todo, en la zona del Delta del Ebro. En el extremo sur de la comunidad, en las comarcas de Ribera d'Ebre, Baix Ebre y Montsià sí se impuso con rotundidad.

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