Los fundadores de la 'nueva política' caen en desgracia en un tiempo récord

R. C.

Madrid. La trayectoria de Carolina Bescansa en Podemos se vio truncada hace ya varios meses a raíz del enfrentamiento entre Pablo Iglesias e Íñigo Errejón en Vistalegre II, la asamblea de la que el secretario general salió reforzado. La cofundadora de la joven formación política evitó tomar partido por uno u otro y, apenas unos días antes del encuentro, presentó su dimisión para ofrecer una tercera vía integradora junto al responsable económico de la ejecutiva, Nacho Álvarez . Su esfuerzo fue baldío. Así como Iglesias volvió a integrar a su 'socio' en la dirección, ella fue apartada.

La socióloga pasó de ocupar la primera fila de la bancada de Podemos en el Congreso a un escaño de la tercera, pero la puntilla llegó hace unos días cuando se le comunicó que ya no formaría parte de la comisión constitucional. La decisión que ha vuelto a poner de manifiesto lo rápido que ha podido desintegrarse el núcleo original de un partido que irrumpió en la vida política española con un discurso enormemente crítico con las inercias de las fuerzas tradicionales.

De los cinco fundadores, Juan Carlos Monedero y Luis Alegre ya no están en el partido por decisión propia. El primero se colocó en el disparadero por sus problemas fiscales y sus diferencias con Errejón. Aspiraba a ser el número dos, pero desencantado por la falta de apoyo en abril 2015 dio un paso al lado y dejó sus cargos. En su marcha no ahorró una críticas a los «generales mediocres», invectiva dirigida a Errejón y Sergio Pascual, secretario de Organización fulminado un año después.

Alegre, líder de Madrid, fue distanciándose poco a poco después de que su ejecutiva le dimitiera en bloque (operación atribuída a Pascual). Y Errejón asumió su derrota en Vistalegre II y de momento se mantiene en un discreto segundo plano.

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