Funcionarios, estudiantes y comerciantes secundan de forma masiva la huelga

La gran industria sufrió paros parciales que no detuvieron su actividad y los piquetes cortaron decenas de carreteras

CRISTIAN REINO

barcelona. Dos días después de la votación del 1-O, que se saldó con cargas policiales ante los colegios electorales, cientos de miles de catalanes volvieron ayer a tomar las calles y secundaron la jornada de «paro general de país», convocada por la ANC y Ómnium y los sindicatos UGT y CC OO en Cataluña.

No fue una huelga general al uso. Más bien fue una enorme protesta, celebrada en diferentes puntos de la comunidad catalana y que tuvo afectación en los sectores productivos, ya que las movilizaciones paralizaron una parte muy importante de la economía catalana. Hacía años que Cataluña no vivía una huelga política, en este caso auspiciada desde el independentismo y avalada por los poderes públicos para protestar contra la actuación policial del domingo. Durante la manifestación más numerosa, que se celebró en Barcelona, en la que participaron cientos de miles de personas, los organizadores exigieron la retirada del dispositivo policial desplazado para el 1-O. Las protestas se celebraron de manera simultánea en las principales ciudadades catalanas. En Gerona, Tarragona y Lérida fueron multitudinarias.

Las manifestaciones transcurrieron sin incidentes. El único se produjo en el barrio de Sarrià, el más caro de Barcelona, donde un centenar de jóvenes, un grupo con banderas españolas y otro con 'senyeras', se engancharon en un pelea. Al margen de las protestas, la parada de país, la huelga o la movilización, en función de quien la calificara, tuvo un seguimiento «masivo y muy generalizado», según la opinión de la Generalitat.

El Departamento de Trabajo cifró en un 70% el seguimiento en la administración pública, tanto entre los funcionarios autonómicos, los municipales o los estatales. El Gobierno catalán dio facilidades a sus empleados, que pudieron participar en este paro sin necesidad de un descuento salarial y sin que computara como ausencia a su trabajo, aunque Hacienda no tardó en recordar que los pagos ahora se hacen desde Madrid y que se descontaría. En la sanidad, la huelga fue secundada por el 75% del personal. Según la patronal Cecot, que apoyaba el paro, el 88% de las empresas catalanas bajaron la persiana, el 90% en el caso del pequeño comercio. El Puerto de Barcelona y el de Tarragona no registraron actividad alguna. En el sector educativo, el 80% de las escuelas públicas cerraron sus puertas, mientras que el transporte público solo funcionó en horas punta y al 25% de su capacidad. Más de cincuenta carretera fueron cortadas.

La totalidad de los centros universitarios públicos de Cataluña cerraron las clases, igual que los centros comerciales. En cambio, en la gran industria la afectación del paro no fue masiva. Por ejemplo, la fábrica de Seat funcionó a pleno rendimiento y la demanda eléctrica cayó un 11%.

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